Los especialistas en ciberseguridad alertan sobre los peligros de compartir la ubicación en redes sociales, una práctica cada vez más habitual entre usuarios argentinos. Publicar fotos desde el gimnasio, etiquetar restaurantes o mostrar el trayecto al trabajo puede parecer inofensivo, pero expone información sensible que permite a terceros reconstruir rutinas y hábitos personales, según advierten los expertos en seguridad digital.
Plataformas como Facebook e Instagram integran etiquetas de lugares y geolocalización en sus herramientas de publicación. Cuando estas funciones están activas, cada posteo en un café, aeropuerto o ruta expone información que queda visible para cualquier persona, incluyendo potenciales ciberdelincuentes.
Los riesgos de compartir la ubicación en redes sociales
El uso indiscriminado de la geolocalización en redes sociales genera múltiples amenazas para la seguridad y privacidad de los usuarios. Entre los riesgos más frecuentes se encuentran el ciberacoso basado en el seguimiento constante de desplazamientos y los robos domiciliarios cuando desconocidos detectan que la vivienda está vacía.
Adicionalmente, los datos de ubicación pueden utilizarse para actividades delictivas, extorsiones o vigilancia no autorizada. La combinación de información geográfica con datos personales también incrementa el riesgo de ciberataques y suplantación de identidad, según indican los especialistas consultados.
Las publicaciones con ubicación permiten a los delincuentes inferir hábitos, tiempos de permanencia y patrones de comportamiento. Esta información, aparentemente inocente, se convierte en una herramienta valiosa para quienes buscan comprometer la seguridad de individuos y familias.
Cómo la información geográfica facilita ataques digitales
La exposición permanente de ubicaciones facilita los ataques dirigidos contra usuarios desprevenidos. La información geográfica, sumada a otros datos dispersos en redes como el nombre de mascotas, familiares, empresas o bares frecuentados, puede servir para obtener claves que delaten ubicaciones en tiempo real.
Sin embargo, el peligro va más allá de conocer dónde está una persona. Estos datos proporcionan pistas para adivinar contraseñas y, a partir de ahí, comprometer accesos a cuentas personales e incluso vulnerar perfiles bancarios mediante ingeniería social, de acuerdo con expertos en ciberseguridad.
In contrast con lo que muchos usuarios creen, no solo las publicaciones públicas representan un riesgo. Incluso los metadatos ocultos en las fotografías pueden revelar coordenadas exactas si no se toman las precauciones adecuadas.
Medidas para proteger la privacidad digital
Existen varias buenas prácticas de ciberseguridad para limitar la exposición de datos y mantener la privacidad en las redes sociales. Los especialistas recomiendan desactivar el GPS del teléfono o de la cámara cuando no sea necesario y revisar qué aplicaciones tienen acceso a la ubicación.
Asimismo, es fundamental limitar el uso de la ubicación en servicios como WhatsApp o Google Maps. Los expertos también aconsejan no compartir la ubicación con personas desconocidas y evitar aceptar solicitudes de usuarios sin identidad verificable.
Meanwhile, otra recomendación clave consiste en evitar la publicación de fotos o videos durante viajes o períodos prolongados fuera del hogar. Indicar que la casa está deshabitada puede motivar a quienes espían las redes a intentar ingresar y robar, según alertan los profesionales.
Para quienes tienen hijos en edad escolar, es preferible abstenerse de publicar imágenes de los menores con sus uniformes escolares. Esta práctica delata a qué colegio asisten, los horarios de salida y otros datos sensibles que podrían comprometer su seguridad.
Si se desean compartir estos contenidos con familiares, lo aconsejable es mantener la cuenta privada y que solo contactos cercanos tengan acceso a las fotos y videos publicados. Ajustar periódicamente la configuración de privacidad en todas las plataformas también constituye una medida preventiva esencial.
Los especialistas continúan evaluando nuevas amenazas vinculadas al uso de geolocalización, mientras las plataformas sociales actualizan sus políticas de privacidad. La concientización sobre estos riesgos permanece como el principal desafío para reducir la vulnerabilidad de los usuarios argentinos en el entorno digital.

