La mesa política del Gobierno se reunirá este lunes por la mañana en Balcarce 50 para discutir de manera integral las sesiones extraordinarias del Congreso, que comenzarán el 2 de febrero. Según informó TN, el encuentro buscará analizar la situación previa al período extraordinario y definir con cuántos apoyos cuenta el oficialismo para aprobar los distintos proyectos que impulsará en el Congreso.
El encuentro será encabezado por Manuel Adorni, jefe de Gabinete, quien liderará el análisis sobre la cantidad de sectores que respaldan al Gobierno. La intención es realizar un poroteo detallado de los apoyos y unificar las vías de negociación para fortalecer la estrategia legislativa del oficialismo.
Reforma laboral y Ley de Glaciares, prioridades de las sesiones extraordinarias
El principal objetivo del Ejecutivo es aprobar la reforma laboral, aunque también figura en el temario la modificación de la Ley de Glaciares. Adicionalmente, está en discusión el envío del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea al Congreso, según indicaron fuentes oficiales.
En Casa Rosada apuran las negociaciones porque tienen el deseo de votar el 12 de febrero la reforma laboral y la modificación de la Ley de Glaciares en el Senado. La intención es aprobar en la Cámara Alta ambos proyectos para que desembarquen el 19 en Diputados.
Según fuentes oficiales, en el Senado estarían los votos necesarios para que las dos iniciativas se aprueben. El Ejecutivo confía en replicar el esquema utilizado para la sanción del Presupuesto 2026, donde centralizó todas las negociaciones en la mesa política para evitar arreglos paralelos.
División de tareas en la estrategia de negociación
El encuentro oficial determina y organiza las responsabilidades de cada funcionario: Patricia Bullrich es la encargada de hablar con los aliados en el Senado, Martín Menem en Diputados y Diego Santilli con los gobernadores. Esta estructura busca concentrar las negociaciones y evitar mensajes contradictorios hacia los legisladores.
El ministro del Interior tuvo un enero activo, repleto de reuniones con gobernadores dialoguistas que continuarán en esta última semana del mes. Hasta el momento, se encontró con seis mandatarios provinciales, entre los que figuran Gustavo Sáenz de Salta, Rogelio Frigerio de Entre Ríos, Rolando Figueroa de Neuquén, Alfredo Cornejo de Mendoza y Alberto Weretilneck de Río Negro.
Sin embargo, aunque para el Gobierno los gobernadores son importantes a la hora de conseguir votos para el Congreso, no dejan la aprobación de los proyectos exclusivamente en sus manos. “Los jefes provinciales definen algunos votos, no determinan todo”, indicó una alta fuente al tanto de las negociaciones.
El desafío del capítulo tributario
En ese sentido, el oficialismo todavía no comentó públicamente qué hará con el capítulo tributario de la reforma laboral, que busca bajar impuestos y, como consecuencia, achicar la recaudación de las provincias. Por ahora, en Balcarce 50 hay alternativas para modificar la reducción del impuesto a las Ganancias para sociedades.
Por otro lado, es casi un hecho que no se impulsarán compensaciones a las provincias por fuera del Presupuesto para contrarrestar lo que se les sacará de coparticipación si se aprueba efectivamente la modernización laboral. “Si vienen con buenas ideas veremos si las agregamos al proyecto, pero nuestra idea es que se mantenga la esencia de la ley”, indicaron desde la Casa Rosada.
La reunión de este lunes definirá la estrategia final antes del inicio de las sesiones extraordinarias del 2 de febrero. Aunque el Gobierno muestra optimismo respecto a los apoyos necesarios, las negociaciones con gobernadores sobre el capítulo tributario siguen abiertas y podrían determinar el resultado final de la reforma laboral en el Congreso.

