La crisis petrolera que atraviesa Cuba ha alcanzado un punto crítico luego de que el gobierno de Donald Trump bloqueara los envíos de petróleo desde Venezuela y presionara a otros proveedores clave como México y Rusia. Según diversas fuentes, la isla caribeña cuenta con menos de dos meses de petróleo importado disponible, lo que ha intensificado los apagones frecuentes y provocado protestas callejeras en medio de una economía en contracción. La situación actual marca un nuevo capítulo en la larga historia de aislamiento económico de Cuba, que depende de las importaciones para la mayor parte de su suministro energético.
La destitución de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela ha dado a Estados Unidos una nueva ventaja sobre Cuba, eliminando su principal fuente de petróleo. El gobierno estadounidense ha intensificado su estrategia de presión sobre la isla, que desde abril de 1960 ha dependido del intercambio de petróleo con países aliados para sostener su economía. Sin embargo, esta no es la primera vez que Cuba enfrenta una crisis energética de tales proporciones.
Cuba ante una crisis petrolera sin precedentes recientes
La crisis petrolera en Cuba recuerda situaciones anteriores que el país logró superar, aunque con gran sufrimiento para su población. En 1989, cuando Mijaíl Gorbachov visitó La Habana para anunciar el fin del apoyo soviético, la isla enfrentó circunstancias similares. Tras la disolución de la Unión Soviética en 1991, Cuba perdió a su principal benefactor y proveedor de petróleo, lo que provocó una crisis económica profunda que duró décadas.
Según Jorge Piñon, experto en energía cubana de la Universidad de Texas en Austin, “de una forma u otra, Cuba siempre ha intercambiado petróleo”. Hasta hace aproximadamente seis meses, Venezuela era la principal fuente de petróleo de Cuba, mientras que Rusia, México y otros países proporcionaban suministros adicionales. La producción y exportaciones venezolanas se redujeron significativamente debido a las sanciones y al envejecimiento de las infraestructuras petroleras.
El papel estratégico de México en el suministro energético
México aumentó su importancia como proveedor de petróleo para Cuba durante el año pasado, especialmente después de que las sanciones internacionales redujeran los envíos rusos. El gobierno mexicano ha calificado este comercio como “ayuda humanitaria”, basándose en la larga amistad histórica entre ambos países. Los envíos se realizan a través de Gasolinas Bienestar, una filial de la empresa petrolera estatal Pemex.
Sin embargo, Piñon reporta un fuerte descenso en los envíos de petróleo mexicano a Cuba durante los últimos tres meses del año pasado. Esta caída comenzó poco después de que el secretario de Estado Marco Rubio visitara Ciudad de México a principios de septiembre. La presidenta Claudia Sheinbaum enfrentó intensa presión del gobierno de Trump, lo que resultó en una serie de concesiones estadounidenses mientras mantenía su compromiso con la soberanía mexicana.
Diplomacia petrolera y presión internacional
Cuba ha intercambiado históricamente azúcar a precios preferenciales por petróleo y tecnología con países del antiguo bloque soviético. Aunque el comunismo desapareció en la mayoría de esos lugares, Rusia bajo Vladimir Putin ha mantenido estrechas relaciones con la isla. Adicionalmente, los servicios de inteligencia y militares cubanos trabajaron para mantener a Maduro en el poder en Venezuela, alertándolo de un intento de golpe de Estado en 2019.
En una rueda de prensa celebrada el miércoles, la presidenta Sheinbaum confirmó que habrá más envíos de petróleo a Cuba. También se ofreció a actuar como intermediaria en futuras negociaciones entre Cuba y Estados Unidos. El petrolero Ocean Mariner, con bandera liberiana, descargó 85.000 barriles de petróleo en La Habana a principios de este mes, según Piñon.
Contexto histórico del aislamiento cubano
Estados Unidos ha desempeñado un papel fundamental en el aislamiento financiero de Cuba desde la revolución de 1959. El gobierno de Dwight Eisenhower impuso las primeras restricciones comerciales y financieras, que John F. Kennedy endureció considerablemente durante la crisis de los misiles de 1962. Las restricciones tuvieron altibajos y se relajaron durante el gobierno de Barack Obama, pero Estados Unidos las ha mantenido en diversas formas.
Hoy en día, Cuba no figura en los resúmenes financieros estándar para inversores globales ni forma parte de ningún índice importante de mercados bursátiles y de bonos mundiales. La bolsa de La Habana entró en estancamiento hace más de 60 años y luego se detuvo completamente después de que el gobierno nacionalizara las principales industrias. En consecuencia, invertir en Cuba a través de cuentas de jubilación estadounidenses no es una opción viable.
Perspectivas económicas y geopolíticas
A pesar de su insignificancia en la economía y los mercados mundiales, Cuba siempre ha tenido un peso geopolítico superior al que le correspondería por su tamaño. Su posición como reducto socialista a solo 145 kilómetros de la costa estadounidense le ha conferido importancia estratégica. Los médicos, enfermeras, soldados, espías y especialistas en seguridad cubanos han encontrado hogares temporales en muchos países aliados.
La isla ha mantenido alianzas con grupos y gobiernos de izquierda en diversos países, incluyendo Nicaragua, Bolivia, Chile, Angola, Argelia y China. Estas relaciones le han permitido acceder a recursos importantes, especialmente petróleo, mediante intercambios políticos y económicos. No obstante, la disponibilidad de datos completos y fiables sobre los envíos de petróleo en la región es limitada debido a las tácticas evasivas de los transportistas de petróleo restringido.
Con los bajos volúmenes actuales de envíos mexicanos, el suministro de petróleo por sí solo no será suficiente para mantener la economía cubana a flote. Las negociaciones entre el presidente Trump y Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba y primer secretario del Partido Comunista, podrían determinar el futuro inmediato de la isla. Sin embargo, el final de esta saga no está a la vista y las autoridades no han confirmado plazos específicos para una resolución de la crisis energética.
