Un equipo encubierto de la CIA realizó operaciones de sabotaje en Venezuela para facilitar la captura del presidente Nicolás Maduro a principios de este mes, según personas informadas sobre la operación. Las actividades clandestinas de la agencia de inteligencia estadounidense permitieron que las fuerzas militares ingresaran de forma segura al país sudamericano para ejecutar la misión.
Los agentes secretos pasaron meses vigilando a Maduro y reclutaron personas capaces de transmitir información sobre sus movimientos, según revelaron funcionarios que hablaron bajo condición de anonimato. El trabajo encubierto demostró la estrecha cooperación entre la CIA y el ejército estadounidense durante la operación militar.
La nueva orientación de la CIA hacia América Latina
Esta operación refleja el renovado enfoque de la agencia de espionaje en América Latina y el Caribe. Según personas familiarizadas con una reunión informativa ante el Congreso, el director de la CIA John Ratcliffe señaló que la recopilación de inteligencia extranjera sobre Latinoamérica había aumentado aproximadamente un 51% durante su mandato.
Adicionalmente, Ratcliffe informó que el número de fuentes humanas se incrementó sustancialmente en un 61%. Sin embargo, el número real de informes y de fuentes reclutadas sigue siendo clasificado, según los funcionarios consultados.
Operaciones encubiertas en territorio venezolano
Como parte de la planificación, el presidente Donald Trump autorizó a la CIA a llevar a cabo acciones encubiertas dentro de Venezuela. Diez días antes de que los militares capturaran a Maduro, la agencia realizó un ataque contra un muelle donde, supuestamente, miembros de una banda venezolana cargaban droga en barcos.
Un alto funcionario estadounidense se negó a confirmar las operaciones concretas, pero indicó que el equipo prestó apoyo crucial a la misión. Los agentes proporcionaron información a los mandos militares sobre las condiciones sobre el terreno en tiempo real, tanto antes como durante la incursión.
Desafíos sin protección diplomática
La instalación del equipo secreto en Venezuela representó un riesgo considerable para los agentes de la CIA. Como Estados Unidos no mantenía relaciones diplomáticas con Venezuela y su embajada estaba cerrada, el equipo no podía contar con el tipo de protección diplomática que tienen los espías estadounidenses en la mayoría de las misiones en el extranjero.
No obstante, la operación fue el resultado de meses de planificación meticulosa. Funcionarios del Pentágono habían lamentado a principios del año pasado que la inteligencia estadounidense sobre Venezuela estuviera muy por detrás de la de sus aliados, como los británicos.
Un enfoque más agresivo en inteligencia
Ratcliffe llegó al cargo prometiendo una atención renovada a la recopilación de información y al reclutamiento de espías. El director también expresó su deseo de hacer de la agencia una más agresiva y dispuesta a emprender acciones encubiertas en regiones estratégicas.
Mientras tanto, Trump se ha mostrado inusualmente abierto sobre el trabajo de la CIA en las operaciones de Venezuela. El año pasado confirmó públicamente que había autorizado operaciones encubiertas en el país y reveló detalles de la misteriosa operación en el puerto durante una entrevista radial.
Coordinación interagencial
En una conferencia de prensa tras la redada, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, dio crédito a la CIA y a otras agencias de inteligencia. A lo largo del verano y el otoño pasados, Ratcliffe se reunió regularmente con Marco Rubio, secretario de Estado; Pete Hegseth, secretario de Defensa; y Caine para planificar la operación.
Las autoridades estadounidenses no han confirmado cuánto tiempo permanecerá Maduro detenido en Nueva York ni cuándo comenzará formalmente su proceso judicial. La participación de la CIA en esta operación militar marca un precedente en las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela, aunque la incertidumbre sobre las implicaciones diplomáticas a largo plazo persiste.

