Un satélite argentino formará parte de la misión Artemis 2 de la NASA, que despegará rumbo a la órbita lunar a partir del 6 de febrero desde el Centro Espacial Kennedy en Estados Unidos. El proyecto ATENEA, desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto a universidades nacionales y organismos científicos del país, marca un hito histórico para la tecnología espacial argentina en una de las misiones tripuladas más importantes de las últimas décadas.
La ventana de lanzamiento de la misión Artemis 2 se extiende hasta fines de abril, según informaron las autoridades. El nanosatélite argentino viajará a bordo del cohete SLS de la agencia espacial estadounidense, junto con otros proyectos de Alemania, Corea del Sur y Arabia Saudita.
Características del satélite argentino ATENEA
ATENEA es un CubeSat 12U, un tipo de satélite de dimensiones reducidas asociado al concepto de New Space, que busca acelerar los tiempos de fabricación y reducir costos, según explicó Juan Pablo Cuesta González, líder del proyecto en la CONAE. El dispositivo fue desarrollado con participación de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa VENG S.A.
El objetivo principal del satélite argentino es validar tecnologías críticas para futuras misiones espaciales y probar hardware diseñado y fabricado en el país. “La validación en condiciones reales de misión es clave para fortalecer el desarrollo tecnológico local y abrir oportunidades de exportación”, indicó Cuesta.
Órbita y experimentos del proyecto espacial
El dispositivo será desplegado a cinco horas y media del despegue de Artemis 2, a unos 45.000 kilómetros de la Tierra. Posteriormente, alcanzará una altura máxima cercana a los 70.000 kilómetros, el doble de la órbita de los satélites geoestacionarios, aunque no llegará hasta la Luna, que se encuentra a 384.400 kilómetros de distancia.
Sin embargo, será el dispositivo argentino que más alto haya volado en la historia, según destacó el líder del proyecto. Esta altitud permitirá realizar experimentos tecnológicos en un entorno espacial poco habitual para la Argentina, con mayor exposición a la radiación y desafíos de comunicación a largas distancias.
Entre los experimentos se destaca la prueba de un receptor GPS diseñado para funcionar por encima de la constelación tradicional de satélites GPS. Además, el satélite transporta computadoras desarrolladas por universidades nacionales, dos dosímetros para medir radiación al atravesar los cinturones de Van Allen y un fotomultiplicador de silicio con potencial para futuras misiones lunares.
Exigencias de una misión tripulada de la NASA
La inclusión del satélite argentino en Artemis 2 representa un logro significativo debido a los estrictos requisitos de las misiones tripuladas. “El proceso de aprobación para que un instrumento pueda integrarse a una misión tripulada de la NASA es realmente complejo. Los niveles de seguridad y de calidad que hay que superar son muy altos”, señaló Marcelo Colazo, gerente de Vinculación Tecnológica de la CONAE.
Colazo destacó que la experiencia adquirida fortalecerá las capacidades tecnológicas del país en el sector espacial. La cooperación entre la CONAE y la NASA tiene más de 30 años de historia, agregó el funcionario, y la exploración lunar abre nuevas oportunidades potenciadas por la adhesión argentina a los Acuerdos Artemis.
La integración final del satélite en Cabo Cañaveral contó con la participación directa de estudiantes y jóvenes profesionales argentinos. Aldana Guilera, estudiante avanzada de Ingeniería Aeroespacial de la Universidad Nacional de La Plata, formó parte del equipo que trabajó en la integración de ATENEA al dispensador acoplado a la cápsula Orión y al cohete SLS.
Darío Genua, secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, expresó en un comunicado que la participación argentina demuestra que el país cuenta con el talento, la capacidad y la visión para ser parte de la nueva economía espacial. Para los responsables del proyecto, ATENEA representa una oportunidad única para mostrar los desarrollos tecnológicos argentinos en el ámbito internacional.
El equipo técnico se prepara ahora para recibir la telemetría del satélite tras el lanzamiento y comenzar a recolectar los datos de la misión. La fecha exacta del despegue dependerá de las condiciones meteorológicas y técnicas dentro de la ventana establecida hasta fines de abril.