El presidente Javier Milei continúa concentrando la mayor parte de la conversación política en redes sociales, según un análisis que abarca el último año de su gestión. Durante este período, el mandatario acumuló 29.369.100 menciones en plataformas digitales, una cifra que triplica ampliamente a la segunda figura más mencionada, Cristina Fernández de Kirchner, quien registró 9.009.300 menciones. Esta asimetría refleja cómo Milei domina la agenda política argentina en el debate digital.
El análisis realizado por Monitor Digital describe una dinámica donde el resto del ecosistema político orbita alrededor del presidente libertario. La oposición, fragmentada y sin capacidad de imponer temas propios, reacciona a los anuncios y medidas del oficialismo en lugar de construir una narrativa alternativa sostenida en el tiempo.
Milei monopoliza la agenda digital argentina
La concentración de menciones sobre Javier Milei no fue casual, según indica el informe. El presidente sostuvo un promedio de participación cercano al 45%-55% del total de menciones políticas durante varios tramos de su gestión, lo que significa que acaparó la mitad de la conversación digital sobre dirigentes argentinos.
Este fenómeno se explica por el estilo confrontativo del oficialismo libertario, que impulsa reformas con alta conflictividad y genera reacciones constantes. Decretos de necesidad y urgencia, declaraciones en foros internacionales y tensiones con actores políticos y económicos alimentaron el debate permanente en torno al mandatario.
El primer gran pico de menciones se registró entre diciembre de 2023 y enero de 2024, vinculado al impacto del DNU 70/2023 publicado días después de la asunción presidencial. Esa norma desreguladora generó controversia inmediata y posicionó al presidente como eje de la discusión pública digital desde el inicio mismo de su mandato.
Episodios clave que alimentaron la conversación
Un segundo momento de alta intensidad ocurrió entre febrero y marzo de 2025, según el análisis. Las declaraciones de Milei en el Foro de Davos contra la ideología de género y el escándalo relacionado con el caso $LIBRA convergieron para generar un nuevo pico de menciones en redes sociales.
Sin embargo, el único episodio donde Javier Milei cedió protagonismo digital fue en junio de 2025, durante la detención de Cristina Fernández de Kirchner. Ese evento judicial desplazó momentáneamente al presidente del centro de la conversación, aunque recuperó terreno rápidamente gracias a la continuidad de la agenda oficialista.
Entre diciembre de 2025 y enero de 2026, el mandatario retomó una trayectoria ascendente de menciones. La sucesión de eventos que protagonizó durante el verano—participación en Davos, presencia en la Fiesta Nacional del Chamamé en Jesús María, el Derecha Fest—se combinó con temas polémicos como las imputaciones de la oposición por los incendios en la Patagonia y el alineamiento con Donald Trump en la crisis venezolana.
Manuel Adorni sorprende con el mejor sentimiento en redes
El análisis de sentimiento de las menciones políticas reveló un dato inesperado: Manuel Adorni registró el mejor promedio entre los principales dirigentes con -58 puntos de Net Sentiment Ratio, superando al propio presidente, que quedó segundo con -63 puntos. Este resultado sorprende en un contexto donde todos los líderes políticos promedian saldo negativo.
Detrás de Milei se ubicaron Patricia Bullrich y Mauricio Macri, ambos con -67 puntos, seguidos por Cristina Kirchner con -69. El sector más castigado del ranking incluyó a Alberto Fernández, Karina Milei, Axel Kicillof, Sergio Massa y José Luis Espert, todos con promedios inferiores a -70 puntos.
El desempeño de Adorni se explica por su rol de vocero institucional que absorbe conflictos cotidianos y sostiene un tono moderado en las explicaciones gubernamentales. Mientras tanto, el presidente queda asociado al papel de decisor que confronta y polariza, posición que le otorga mayor influencia pero también mayor rechazo en sectores opositores.
Reformismo y memoria política
El informe señala que el estilo reformista del gobierno libertario circula como choque y disputa más que como trámite técnico. Esta dinámica genera presencia permanente del presidente en medios de comunicación tradicionales y digitales, manteniendo la conversación pública activa semana tras semana.
Adicionalmente, el análisis advierte que cualquier semejanza con la década del 90 merece atención especial, dado que la memoria política argentina reacciona rápidamente ante términos como “reforma”, “modernización” o “desregulación” en contextos de tensión social. Esta asociación histórica alimenta tanto el apoyo como el rechazo al proyecto oficial.
Hacia adelante, la pregunta pendiente es si la oposición logrará construir una agenda propia que dispute el centro de gravedad digital, o si la dinámica de reacción ante las iniciativas oficialistas continuará definiendo el debate político en redes sociales argentinas durante el resto de la gestión presidencial.

