La Confederación General del Trabajo convocó este viernes a su Consejo Directivo en la sede de Azopardo para definir la estrategia frente a la reforma laboral impulsada por el Gobierno, que será debatida la próxima semana en el Senado. Durante la reunión, la central sindical decidió descartar un paro nacional y optó por organizar una movilización el día que se trate el proyecto en la Cámara Alta.
En conferencia de prensa, el triunvirato de la CGT expresó su rechazo total al proyecto y presionó a los senadores para que cumplan con sus compromisos con las provincias y los ciudadanos. Además, la organización sindical se pronunció en contra de los cambios recientes en el INDEC y cuestionó la credibilidad de las mediciones oficiales.
Tensión interna por la respuesta a la reforma laboral
La decisión de la CGT se da en medio de fuertes tensiones internas sobre el tipo de respuesta que debe dar la central obrera. Mientras un sector de la conducción priorizó en las últimas semanas el diálogo político y las gestiones con gobernadores provinciales, las organizaciones más combativas exigen una respuesta contundente e inmediata contra la iniciativa oficial.
Esta división expone las dificultades que enfrenta la CGT para articular una estrategia unificada. Los sectores moderados apostaron a contactos políticos para intentar frenar o modificar la reforma laboral, pero el ala dura insiste en avanzar hacia un paro general como medida de presión directa.
Diálogo con gobernadores sin respaldo uniforme
Varios dirigentes de la CGT mantuvieron reuniones con gobernadores del peronismo que manifestaron su oposición a la reforma laboral y advirtieron sobre sus posibles consecuencias negativas en las condiciones de trabajo. Sin embargo, según indican los reportes, el respaldo no fue uniforme y algunos encuentros programados con mandatarios provinciales quedaron en suspenso.
La mesa chica de la central sindical se reunió con los gobernadores Ignacio Torres, Maximiliano Pullaro y Carlos Sadir, de Provincias Unidas, pero no logró el apoyo esperado para un rechazo conjunto al proyecto. Esta situación complica la construcción de un frente político más amplio contra la iniciativa del Gobierno.
Sindicatos del transporte exigen medidas más contundentes
En paralelo a las negociaciones políticas, los sindicatos del transporte insistieron en que la CGT debe convocar a un paro general y recordaron los antecedentes de resistencia sindical a reformas laborales durante gobiernos anteriores. Este sector considera que la movilización planificada resulta insuficiente frente a la magnitud de los cambios propuestos.
El Gobierno, por su parte, defendió la reforma laboral y criticó a la CGT por su amenaza de lanzar medidas de fuerza. Según declaraciones oficiales, la central sindical reclama derechos que no existen en otros países y que resultan insostenibles para la economía argentina.
Incertidumbre sobre el margen de negociación
El escenario político suma incertidumbre sobre el verdadero margen de negociación que tiene la CGT con el Gobierno nacional. La falta de un respaldo político uniforme y las divisiones internas debilitan la posición de la central obrera de cara al debate parlamentario de la próxima semana.
Adicionalmente, la decisión de optar por una movilización en lugar de un paro podría interpretarse como una señal de que la CGT busca mantener abiertos canales de diálogo, a pesar del rechazo explícito al proyecto. Esta estrategia refleja el equilibrio que intenta mantener la conducción entre las distintas corrientes que conforman la organización.
La reforma laboral será tratada en el Senado durante la próxima semana, momento en el cual la CGT llevará adelante la movilización anunciada. Mientras tanto, las negociaciones políticas continúan y no se descarta que puedan producirse modificaciones al texto original del proyecto antes de su votación en el recinto.
