El kirchnerismo intensificó la presión sobre los gobernadores para que rechacen la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional, mientras realiza un guiño a la CGT en medio de las tensiones internas sobre un posible paro general. El senador justicialista Mariano Recalde reconoció que existen posibilidades de que el debate de la reforma laboral prospere durante las sesiones extraordinarias de febrero.
Recalde admitió que el oficialismo está negociando con gobernadores y otros senadores para conseguir los votos necesarios. “Trabajamos para que eso no pase mientras que ellos están con sus herramientas, negociando con gobernadores y otros senadores para convencerlos”, señaló el legislador.
La estrategia del kirchnerismo frente a la reforma laboral
El senador kirchnerista explicó que actualmente hay 28 senadores firmes en la oposición a la reforma laboral. Además, indicó que existe un grupo de 15 legisladores que todavía no definieron su voto o no lo expresaron públicamente, provenientes de bloques provinciales y algunos radicales que no responden a gobernadores.
Según Recalde, se necesitan ocho senadores más para evitar que el proyecto se trate en el recinto. El legislador consideró fundamental que la ciudadanía conozca los detalles de la iniciativa, ya que esto podría influir en la decisión de los senadores indecisos.
En medio de las negociaciones que lleva adelante el ministro del Interior, Diego Santilli, con gobernadores dialoguistas, Recalde manifestó su esperanza de que los mandatarios provinciales defiendan los intereses de las personas que trabajan en sus territorios. Sin embargo, reconoció no saber qué postura adoptarán finalmente.
Argumentos económicos contra la reforma laboral
El senador justicialista cuestionó la premisa de que una reforma laboral genera empleo. En declaraciones a Radio Con Vos, Recalde argumentó que lo que realmente mueve la creación de empleo es la economía.
Según su visión, cuando la actividad económica crece, hay consumo, no se abren importaciones de manera indiscriminada y el empleo se expande naturalmente. Esta posición contrasta con la argumentación del Gobierno, que presenta la reforma como una herramienta para dinamizar el mercado laboral.
El rol de la CGT y las presiones por un paro general
Recalde respaldó la actitud de la CGT, a la que calificó como “muy activa” en su rechazo a la reforma laboral. No obstante, aclaró que un paro general empuja pero no es definitorio para frenar la iniciativa oficialista.
El senador rechazó la idea de que existan soluciones mágicas, comparando la confianza excesiva en un paro general con quienes creen que se pueden cambiar las políticas del presidente Javier Milei mediante un juicio político. Esta declaración se produce mientras la central sindical enfrenta presiones internas sobre la conveniencia de convocar a una medida de fuerza.
El debate de la reforma laboral continuará durante febrero en el marco de las sesiones extraordinarias, mientras el oficialismo busca consolidar los apoyos necesarios y la oposición intenta mantener firme su rechazo. La definición dependerá de las negociaciones con los senadores provinciales que aún no expresaron públicamente su posición.

