La CGT convoca a su consejo directivo este viernes para evaluar medidas de fuerza ante el inminente tratamiento de la reforma laboral en el Senado. Entre las opciones que analizan los dirigentes sindicales se encuentra la posibilidad de convocar a un paro general, según confirmaron fuentes de la central obrera a medios locales.
“La medida de fuerza es uno de los tantos recursos en juego”, señalaron desde la organización sindical. Esta semana la CGT tenía prevista una agenda de reuniones con gobernadores provinciales, pero quedó suspendida temporalmente mientras definen su estrategia de acción.
Tensiones dentro del movimiento sindical argentino
El debate sobre convocar a un paro general surge en un contexto de divisiones dentro del sindicalismo argentino. La semana pasada se conformó un nuevo frente sindical opositor sin el aval de la CGT, integrado por la UOM, la Federación de Aceiteros, el sindicato de pilotos y las dos CTA, entre otras organizaciones.
Este nucleamiento alternativo, encabezado por Abel Furlán de los metalúrgicos, ya anunció movilizaciones en Córdoba para el 5 de febrero y en Rosario el 10 de febrero. Además, convocaron a paros y marchas para el día en que el Congreso trate la reforma laboral propuesta por el Gobierno.
La reforma laboral genera rechazo sindical
Desde el momento en que el Gobierno de Javier Milei presentó la reforma laboral, la CGT manifestó su oposición al proyecto. La central obrera se reunió con el bloque del peronismo y buscaba ampliar los encuentros con mandatarios provinciales para construir un frente de resistencia.
Sin embargo, la estrategia de diálogo con los gobernadores enfrenta obstáculos. El encuentro previsto con Martín Llaryora de Córdoba fue suspendido “por problemas de agenda”, según indicaron, aunque esperan reprogramarlo antes de que finalice la semana. También apuntaban a reunirse con Maximiliano Pullaro de Santa Fe y posteriormente con los denominados gobernadores “dialoguistas”.
Gobernadores en el centro de las negociaciones
Mientras tanto, el ministro del Interior, Diego Santilli, continúa con rondas de encuentros para conseguir apoyo al proyecto de reforma laboral. Esta semana se reunió con el gobernador pampeano Sergio Ziliotto, quien no garantizó su respaldo a la iniciativa oficial.
La mayoría de los mandatarios provinciales mantienen una posición cautelosa. Según indican fuentes políticas, muchos gobernadores evitan cuestionar directamente la reforma laboral porque aún negocian compensaciones por la reducción del Impuesto a las Ganancias contemplada en el proyecto legislativo.
Un frente sindical fragmentado
La incorporación de Pablo Moyano al nuevo nucleamiento sindical opositor esta semana representa un golpe adicional para la CGT. Esta fragmentación del movimiento obrero organizado complica la coordinación de acciones conjuntas contra la reforma laboral.
El kirchnerismo también se sumó al reclamo, instando a los gobernadores a rechazar la reforma y manifestando su apoyo a la postura de la CGT. Esta confluencia de sectores opositores aumenta la presión sobre los mandatarios provinciales que aún no definieron su posición.
La decisión sobre el paro general se conocerá tras la reunión del consejo directivo de la CGT este viernes. Mientras tanto, el Gobierno defendió la propuesta legislativa durante el inicio de las sesiones extraordinarias, sosteniendo que “no se pierden derechos” con la reforma laboral, según declaraciones oficiales.

