El Gobierno argentino reconoció haber mantenido conversaciones concretas con Estados Unidos para recibir deportados en el marco de la política migratoria de la administración Trump, pero confirmó que la propuesta fue descartada y no se firmará ningún acuerdo. La definición oficial llegó luego de que The New York Times revelara negociaciones avanzadas para que Argentina actuara como “tercer destino” de personas expulsadas del territorio estadounidense.
En Casa Rosada confirman que el tema estuvo sobre la mesa, aunque sostienen que la evaluación política y operativa resultó negativa. Según fuentes oficiales, el esquema planteado por Washington incluía financiamiento estadounidense para la construcción de cárceles en Argentina, destinadas a alojar de forma transitoria a los deportados.
Razones para rechazar el acuerdo con Estados Unidos sobre deportados
En Balcarce 50 deslizan que uno de los principales argumentos para frenar la iniciativa fue su inviabilidad práctica y política. Funcionarios del oficialismo advierten que no existe consenso interno sobre dónde podrían instalarse centros de detención ni cómo integrarlos al sistema penitenciario local.
Además, en la mesa chica del presidente reconocen que la medida abriría un conflicto político y social significativo en el plano doméstico. “No somos El Salvador”, expresaron en Balcarce 50, en referencia al modelo impulsado por Nayib Bukele.
Obstáculos legales y federales del acuerdo para recibir deportados
En el Gobierno también ponen el foco en los obstáculos legales que hubiera implicado el entendimiento. Señalan que un acuerdo de “tercer país” para deportaciones habría requerido adecuaciones normativas en materia migratoria, penitenciaria y de derechos humanos.
Sin embargo, otro punto que pesó en la decisión fue el impacto federal de la operatoria. En el Ejecutivo admiten que ninguna provincia manifestó disposición a alojar centros de detención ni a absorber costos políticos y de seguridad asociados.
Situación del sistema penitenciario argentino
Funcionarios remarcan que el sistema penitenciario ya opera con niveles de sobrepoblación y tensiones presupuestarias. Esto hacía inviable sumar una infraestructura paralela, según el Gobierno, incluso con financiamiento externo de Estados Unidos.
Adicionalmente, cerca del presidente admiten que la estrategia oficial fue ganar tiempo y dilatar definiciones sobre el acuerdo para recibir deportados. “Siempre intentamos dilatarlo”, reconocieron fuentes cercanas al mandatario.
Preservar la relación bilateral sin compromisos irreversibles
En la Casa Rosada aseguran que la definición de no avanzar busca preservar la agenda bilateral sin asumir compromisos irreversibles. El Gobierno pretende sostener el vínculo estratégico con Washington en comercio, inversiones y cooperación, evitando un acuerdo que altere el equilibrio interno.
Meanwhile, en Balcarce 50 aseguran que el diálogo continuará en otros frentes, como el principio de acuerdo comercial y las negociaciones para avanzar hacia un programa de exención de visas. Javier Milei viajará además el 10 de febrero a Mar-a-Lago para asistir a un evento republicano en la residencia de Donald Trump.
La administración argentina espera mantener su alianza geopolítica con Estados Unidos mientras evita compromisos migratorios que generen controversia interna, aunque no está claro si Washington insistirá con la propuesta en futuros encuentros bilaterales.

