El precio de la hacienda de consumo en Argentina superó los $5000 por kilo vivo en el Mercado Agroganadero de Cañuelas, rompiendo una barrera simbólica en un contexto de marcada escasez de animales. Esta escalada del precio del ganado bovino en pie consolida una suba cercana al 50% en los últimos seis meses, según registraron operadores del mercado durante la última semana de febrero.
El viernes pasado aparecieron los primeros negocios por encima de ese umbral, y esta semana los operadores volvieron a convalidarlos. Hubo partidas que alcanzaron los $5170, marcando el pulso de una plaza firme con fuerte competencia entre frigoríficos y abastecedores por cada lote disponible. Los consignatarios describen estos valores como la consecuencia lógica de una oferta cada vez más ajustada.
El precio del ganado bovino alcanza niveles históricos por la escasez
Los promedios de referencia del novillito, la categoría típica de consumo interno, rondan hoy los $4637. A mediados de enero se ubicaban en $4160 y en septiembre apenas superaban los $3100, según datos del mercado. La tendencia muestra una pendiente sostenida con subas de dos dígitos en pocas semanas y una recomposición que no encuentra techo.
Desde el propio mercado explican que el fenómeno responde a la falta de animales terminados disponibles para faena. La salida de productores tras años de intervenciones, cierres parciales de exportaciones y márgenes deteriorados redujo el stock bovino nacional. Adicionalmente, sequías recurrentes complicaron la recría y el engorde en los últimos años.
El resultado es una cadena con menos cabezas disponibles y mayor competencia por lo poco que llega a faena. Esa combinación alteró incluso la estacionalidad habitual del mercado ganadero. Enero suele ser un mes de alta entrada y menor demanda, pero este año ocurrió lo contrario: hubo menos ingresos y el interés de compra se mantuvo firme.
Retención de hacienda y ciclos productivos prolongan la tensión
El incentivo económico también cambió las decisiones de los productores ganaderos. Con precios atractivos para animales más pesados, muchos ganaderos prefieren recriar y sumar kilos antes de vender. Un novillo de 500 kilos puede superar los $2,5 millones por cabeza, lo que mejora la ecuación frente al ternero liviano.
Sin embargo, esa retención, lógica desde el negocio individual, profundiza la escasez inmediata en los corrales de venta. Consultores del sector estiman que entre noviembre y enero la disponibilidad cayó alrededor de 9% respecto de años anteriores. Con ese piso, anticipan que la recomposición llevará tiempo considerable.
Incluso si el clima acompaña, recuperar rodeo no es instantáneo. Se necesitan ciclos largos de cría y engorde que pueden extenderse varios meses. Por eso, los especialistas proyectan varios meses con tensión en los precios del ganado bovino y presión sobre toda la cadena de producción cárnica.
Impacto directo en las carnicerías y el consumo doméstico
El impacto del precio del ganado bovino se siente inevitablemente en los mostradores de las carnicerías. Según relevamientos privados, la carne vacuna ya mostró incrementos mensuales por encima del promedio general de inflación y una variación interanual elevada. El traslado de precios no es inmediato, pero suele demorarse apenas una o dos semanas.
A medida que frigoríficos y matarifes pagan más por la hacienda, ajustan sus listas para sostener márgenes operativos. En las carnicerías del conurbano bonaerense y del interior, algunos cortes populares empezaron a reflejar esa presión alcista. Los comerciantes reconocen que el consumidor mira con atención y reemplaza opciones cuando el precio se dispara.
En contraste, también admiten que con menos mercadería disponible, el margen de maniobra para contener aumentos es acotado. La escena se repite en cada rueda: pasillos con menos tropa, corrales más vacíos y compradores que levantan la mano con rapidez para asegurarse los pocos lotes disponibles.
Todo indica que la firmeza en los valores del ganado bovino continuará al menos hasta el otoño. Con oferta restringida y demanda estable, el mercado encuentra un nuevo equilibrio en valores más altos, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del consumo interno en los próximos meses.

