La controversia sobre el precio de la ropa en Argentina reactivó el debate entre el Gobierno y la industria textil, con datos que exponen una estructura de costos donde los impuestos representan la mitad del valor final de cada prenda. Según ProTejer, entidad que nuclea a fabricantes textiles, el 50% del precio de la indumentaria corresponde a impuestos nacionales, provinciales y municipales, mientras que apenas el 8% queda en manos de la industria productiva.
La polémica enfrentó al ministro de Economía, Luis Caputo, con las cámaras sectoriales tras comparaciones con precios internacionales que circularon en redes sociales. Desde el Gobierno, el foco se puso en las tasas municipales; desde la industria, en la persistencia de una carga tributaria que no se redujo pese a las promesas oficiales de desregulación.
Cómo se compone el precio de la ropa
El desglose elaborado por ProTejer muestra que de cada $100 que paga un consumidor, $50 se destinan a impuestos. Otros $30 cubren alquileres comerciales y costos financieros, en un contexto de tasas elevadas y dependencia de las cuotas para sostener las ventas. La logística, el marketing y el margen comercial explican $12, mientras que solo $8 corresponden a la etapa de fabricación industrial.
La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria presentó cifras similares. Según la entidad, el sector afronta un 21% de IVA, 1,2% del Impuesto al Cheque, 1,8% por arancel de tarjeta, 14,85% de costo por financiar en seis cuotas y 15% de alquiler. En total, estos conceptos alcanzan cerca del 54% del precio final de la indumentaria.
ProTejer advirtió que la competencia con las importaciones es desigual porque en Asia “prácticamente no pagan ningún impuesto, tienen subsidios por parte de sus países, no pagan logística, no venden en cuotas ni afrontan alquileres”. Además, la entidad señaló que algunos países fabrican bajo normas laborales y ambientales más laxas que no cumplen con estándares internacionales.
Las importaciones de productos textiles e indumentaria crecieron 71% interanual en 2025 en cantidades y 52% en valores, según datos de ProTejer. La entidad denunció que “está ingresando ropa a valores promedio mínimos históricos”, lo que profundiza la desventaja competitiva de la producción local.
La brecha con otros mercados
Una comparación con mercados internacionales permite dimensionar el impacto de esta estructura. En Argentina, un jean cuesta 50% más que en Estados Unidos y 34,6% por encima de lo que se vende en España, según un relevamiento de TN. En el caso de una remera, la brecha es de 28,6% respecto del mercado norteamericano y de 20% frente al español.
La diferencia se amplía en una camisa: en Argentina el precio es 85,4% más caro que en Estados Unidos y 68,9% más alto que en España. Para la industria, esa distancia no se explica por salarios ni rentabilidad empresaria, sino por los costos estructurales.
El empresario Gustavo Samuelian, dueño de Flecha y Artisan, sostuvo en El Destape Radio que “el tema es la competitividad y tener reglas para que podamos competir de igual a igual”. En la misma línea, Claudio Drescher, presidente de la CIAI, cuestionó las comparaciones: “Quiere comparar a Bangladesh con Argentina y olvidarse que en dos años no han logrado desarmar ni un solo impuesto”, afirmó en Radio Rivadavia.
Qué cambió con el Gobierno de Milei
Durante 2025 no se modificó de manera sustancial la estructura impositiva que enfrenta la industria de la indumentaria, pese a que la eliminación de impuestos es una bandera del Gobierno de Javier Milei. La baja de la inflación y cierta estabilidad cambiaria mejoraron la previsibilidad, pero el peso de los tributos, alquileres y financiamiento se mantuvo elevado.
Desde el Gobierno, la respuesta apunta a provincias y municipios. El Ministerio de Economía lanzó el portal de Transparencia Tributaria Municipal para comparar alícuotas locales en todo el país. “Mientras desde el Gobierno les estamos devolviendo al sector privado más de 15.000 millones de dólares al año en baja de impuestos, algunos intendentes suben tasas municipales a su antojo”, señaló Caputo en un posteo en X.
Sin embargo, las empresas aseguran que ese alivio no llegó. Patricia Bullrich también reclamó una baja general de costos: “Todos tenemos que ayudar a bajar el costo argentino, también los empresarios. Los márgenes de las empresas tienen que ser pequeños”, sostuvo en una entrevista en TN.
En 2025, los precios de la indumentaria aumentaron 15,3% interanual, según el Indec, frente a un 31,5% del nivel general del IPC. Ese freno no respondió a una mejora estructural, sino a la caída del consumo y la imposibilidad de trasladar aumentos.
El futuro del sector
Según la última encuesta de la CIAI, el 60% de las empresas absorbe completamente los aumentos de costos sin trasladarlos a precios, mientras que solo un 2% logra hacerlo en su totalidad. La entidad destacó que esto refleja la fragilidad del consumo y la capacidad ociosa del sector, que alcanza el 71%.
Samuelian advirtió que “la industria está malherida” y planteó que se necesitan “medidas para que la industria se pueda reactivar”. Para que la ropa sea más barata de manera sostenible, debería darse una reducción efectiva de la carga impositiva, menores costos financieros, alquileres más alineados con la realidad del consumo y reglas de competencia que equiparen condiciones con los productos importados.
El Gobierno no ha anunciado medidas específicas de alivio impositivo para el sector textil, mientras la industria reclama definiciones sobre aranceles y condiciones de importación. La resolución de este conflicto dependerá de la capacidad de articulación entre Nación, provincias y municipios, aunque las autoridades no han confirmado plazos ni compromisos concretos.

