El plazo fijo continúa siendo una de las herramientas de ahorro más populares entre los argentinos que buscan proteger su dinero sin exponerse a riesgos elevados. En las últimas semanas, varias entidades bancarias ajustaron sus tasas de interés, lo que generó cambios significativos en la rentabilidad de este instrumento financiero. Actualmente, la Tasa Nominal Anual promedio se ubica en torno al 26%, superando el 23,50% que regía a principios de enero, según datos del mercado financiero.
Esta modificación en las tasas impacta directamente en los rendimientos que obtienen los ahorristas al invertir sus fondos. Con las nuevas condiciones, una inversión de un millón de pesos a 30 días genera intereses superiores a los $21.000, ofreciendo una alternativa de resguardo en un contexto económico marcado por la volatilidad.
Rendimiento del plazo fijo con la tasa actual
Según los cálculos vigentes, una inversión de $1.000.000 en un plazo fijo a 30 días con una TNA del 26% genera intereses por $21.369,86. De esta manera, al cumplirse el período de un mes, el ahorrista recibe un total de $1.021.369,86, que incluye el capital inicial más la rentabilidad obtenida durante el plazo establecido.
Este rendimiento representa una mejora respecto a las tasas de comienzos de año. Sin embargo, la rentabilidad real dependerá de la comparación con la inflación mensual, variable que determina si el ahorro logra mantener o incrementar su poder adquisitivo en términos reales.
Diversidad de tasas entre las entidades bancarias
Las tasas para plazos fijos a 30 días varían considerablemente entre los diferentes bancos del sistema financiero argentino. Según información publicada por las propias entidades, el Banco de la Provincia de Buenos Aires y Banco Macro ofrecen una TNA del 27%, mientras que el Banco Nación ofrece el 26% promedio del mercado.
En contraste, algunas entidades más pequeñas presentan tasas superiores al 30%. Banco Bica y Banco Meridian ofrecen hasta 33%, mientras que BBVA Argentina se ubica en el extremo inferior con una TNA del 22%. Esta dispersión refleja las diferentes estrategias comerciales y necesidades de liquidez de cada institución financiera.
Características y utilidad del plazo fijo tradicional
El plazo fijo es un instrumento financiero que consiste en depositar una suma de dinero durante un período determinado a cambio de una tasa de interés pactada previamente. Durante ese lapso, los fondos quedan inmovilizados y no pueden retirarse antes del vencimiento sin penalidades, lo que garantiza previsibilidad tanto para el ahorrista como para el banco.
Esta herramienta está orientada principalmente a inversores conservadores que priorizan la seguridad y estabilidad por sobre una mayor rentabilidad. Además, permite conocer desde el momento de la inversión exactamente cuánto dinero se recibirá al finalizar el plazo, sin depender de fluctuaciones del mercado.
Proceso para constituir un plazo fijo
La mayoría de los bancos permite realizar la operación de manera digital a través de home banking o aplicaciones móviles. El proceso implica seleccionar la opción de inversiones, indicar el monto deseado, elegir el plazo de 30 días y confirmar la transacción, conservando el comprobante correspondiente.
Al vencimiento, el banco acredita automáticamente en la cuenta del cliente tanto el capital invertido como los intereses generados. Adicionalmente, muchas entidades ofrecen la opción de renovación automática, permitiendo que el plazo fijo se reconstituya por otro período similar sin intervención del titular.
Contexto económico y alternativas de inversión
El aumento en las tasas de plazo fijo se produce en un contexto donde los argentinos mantienen un comportamiento activo en el mercado cambiario. Reportes indican que durante 2025 se compraron más de US$26.100 millones en los bancos, reflejando la estrategia dual de muchos ahorristas que combinan inversiones en pesos y dólares.
Sin embargo, la efectividad del plazo fijo como herramienta de preservación del capital dependerá de su desempeño frente a la inflación. En períodos de alta inflación, las tasas nominales pueden resultar insuficientes para mantener el poder adquisitivo real de los ahorros, lo que lleva a muchos inversores a diversificar hacia otros instrumentos.
Las entidades bancarias no han confirmado si estas tasas se mantendrán estables en los próximos meses o si realizarán nuevos ajustes. Los ahorristas deberán monitorear periódicamente las condiciones ofrecidas por cada banco para maximizar la rentabilidad de sus inversiones en función de sus objetivos financieros personales.

