La caída del dólar a nivel global y el récord histórico en el precio del oro están generando oportunidades para la Argentina en materia de reservas internacionales y flujo de capitales. Desde que Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos, la Reserva Federal realizó tres recortes de tasas de interés en el último año, y se esperan más bajas durante 2026, según indican analistas financieros. Esta dinámica provocó que el índice dólar tocara mínimos no vistos desde 2022 la semana pasada, mientras que metales preciosos como el oro y la plata alcanzaron cotizaciones récord.
El movimiento refleja una rotación de inversiones desde posiciones dolarizadas hacia activos de refugio, según explicaron especialistas consultados. “A nivel global, desde el año pasado el dólar se viene debilitando contra las principales monedas de países desarrollados y también de emergentes”, sintetizó Santiago Palma Cané, socio de Fimades.
Por qué se debilita el dólar a nivel internacional
El proceso de baja de tasas de la Fed y la política fiscal expansiva implementada por Estados Unidos son los principales factores detrás del debilitamiento del dólar. Este año, la política fiscal se traducirá en beneficios fiscales para personas y empresas estadounidenses, lo que generó una salida de dólares hacia otras monedas y metales preciosos, según indicó Palma Cané.
Adicionalmente, el contexto de ruido geopolítico global contribuyó a la preferencia de los inversores por activos de refugio. Como resultado, hubo una importante inyección de capitales internacionales hacia mercados emergentes, especialmente en Latinoamérica, que provocó una fuerte apreciación de monedas regionales como el real brasileño, el peso mexicano y el peso argentino.
Cómo beneficia el dólar débil a los mercados emergentes
Un dólar más débil beneficia a los mercados emergentes porque los capitales buscan flujo hacia esas regiones, según explicó Diego Martínez Burzaco, VP comercial de Inviú. “Esto incluye a Latinoamérica, que tuvo una gran inyección de capitales internacionales”, apuntó el especialista. Esta dinámica favorece que los inversores tomen posiciones sobre activos de países en desarrollo.
Por su parte, Palma Cané completó que la Argentina se verá beneficiada por ese flujo hacia emergentes. Sin embargo, aclaró que el país tiene su propia dinámica por la mejora del riesgo país desde el resultado de las elecciones, que generó un shock de confianza dado que se mantiene el plan económico, se compran reservas y hay una expectativa política positiva.
Primeros beneficios para las reservas argentinas con el dólar débil
El escenario de dólar débil y oro en máximos ya generó los primeros beneficios a las reservas del Banco Central. Por un lado, hay un mayor ingreso de divisas que permitieron al organismo comprar más de US$1100 millones en enero sin que suba la cotización del tipo de cambio. Por otro, se revaloriza la tenencia de oro en poder de la autoridad monetaria.
Según un informe de la consultora LCG, el flujo hacia emergentes marca una apreciación generalizada de las monedas latinoamericanas que habilita la recomposición de reservas sin generar tensiones en el mercado cambiario. Además, el fortalecimiento del oro, que subió 17% en lo que va del año, tuvo un impacto contable sobre las tenencias del BCRA, sumando reservas por casi US$1000 millones.
No obstante, los economistas de la consultora Outlier se mostraron más prudentes respecto del impacto del dólar débil. Si bien reconocieron que habitualmente es beneficioso para la economía argentina, alertaron que la dinámica reciente no tuvo un efecto tan notorio en las materias primas como en ocasiones anteriores. “Los commodities agropecuarios no traccionan como otros y el petróleo recién en las últimas ruedas traccionó algo”, indicaron.
Los analistas continuarán monitoreando la evolución de la política monetaria de la Reserva Federal y su impacto sobre los flujos de capital hacia mercados emergentes durante los próximos meses. La continuidad de este escenario dependerá de las decisiones que tome la Fed en sus próximas reuniones y de la evolución de la economía estadounidense.

