El auge del comercio puerta a puerta ha transformado radicalmente los hábitos de consumo en Argentina durante los últimos años. Este sistema, que permite a los consumidores adquirir productos del exterior con envío directo a domicilio, ha experimentado un crecimiento exponencial que responde a múltiples factores económicos y tecnológicos del país.
Según datos del sector, las compras internacionales bajo esta modalidad se han multiplicado significativamente, consolidándose como una alternativa cada vez más popular entre los argentinos. La simplificación de los trámites aduaneros y el desarrollo de plataformas digitales especializadas han facilitado el acceso a productos importados que anteriormente resultaban difíciles de conseguir en el mercado local.
Factores que impulsan el comercio puerta a puerta en Argentina
La brecha de precios entre el mercado local y el internacional constituye uno de los principales motores de este fenómeno. Muchos productos electrónicos, indumentaria y artículos especializados resultan considerablemente más económicos cuando se importan directamente, incluso considerando los costos de envío y aranceles aplicables.
Adicionalmente, la limitada disponibilidad de ciertos productos en el mercado argentino ha convertido al sistema de compras internacionales en una necesidad para muchos consumidores. Artículos tecnológicos de última generación, repuestos específicos y productos de nicho frecuentemente solo están accesibles mediante importación directa.
La digitalización y el acceso generalizado a plataformas de comercio electrónico internacional han democratizado este tipo de operaciones. Sitios web como Amazon, AliExpress y eBay permiten realizar compras con interfaces en español y sistemas de pago adaptados al mercado local, reduciendo significativamente las barreras de entrada.
Marco regulatorio y límites establecidos
El régimen de compras al exterior establece franquicias específicas que los consumidores deben respetar. Según la normativa vigente de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), existe un límite anual de envíos y montos máximos que pueden ingresarse bajo este sistema simplificado.
Los usuarios pueden recibir hasta cinco envíos anuales con un valor máximo de 3.000 dólares en total, según las regulaciones actuales. Cada paquete individual no puede superar los 1.000 dólares, y los productos deben ser para uso personal y no comercial.
Sin embargo, el sistema también contempla el pago de impuestos sobre el valor de los productos que exceden ciertos umbrales. Los aranceles aplicables varían según el tipo de mercadería y pueden representar un porcentaje significativo del valor declarado de la compra.
Desafíos logísticos y tiempos de espera
La demora en la entrega representa uno de los principales desafíos del sistema de envíos internacionales. Los paquetes pueden tardar entre varias semanas y meses en llegar, dependiendo del país de origen, el tipo de envío contratado y los procesos de revisión aduanera.
Mientras tanto, empresas de courier internacional y operadores logísticos especializados han desarrollado servicios específicos para optimizar estos procesos. Estas compañías ofrecen seguimiento detallado, gestión de trámites aduaneros y garantías de entrega que aportan mayor seguridad a los compradores.
Impacto en el comercio local
El crecimiento sostenido de las importaciones individuales ha generado preocupación en sectores del comercio minorista argentino. Cámaras empresariales han manifestado que esta tendencia afecta las ventas locales y la competitividad de los comerciantes establecidos en el país.
En contraste, defensores del sistema argumentan que el acceso a productos internacionales beneficia a los consumidores mediante mayor variedad y mejores precios. Esta tensión continúa alimentando el debate sobre políticas comerciales y protección de la industria nacional versus derechos del consumidor.
Las autoridades nacionales han indicado que evalúan periódicamente el régimen de compras al exterior, aunque no se han anunciado modificaciones inmediatas. La evolución de este sistema dependerá de las políticas económicas futuras y las necesidades de equilibrio entre facilitación del comercio y protección del mercado interno.
