El Teatro Colón presenta “Astor – Piazzolla eterno”, un espectáculo de escala internacional que recorre la vida del legendario bandoneonista y renovador del tango argentino. La producción combina música en vivo, danza y actuación para retratar en primera persona al músico que revolucionó el género rioplatense y lo proyectó al mundo entero.
Bajo la dirección escénica de Emiliano Dionisi, la dirección musical de Nicolás Guerschberg y la dirección artística de Tato Fernández, esta coproducción del Teatro Colón con RGB Entertainment se sumerge en el universo creativo de Piazzolla. El montaje recorre desde sus primeros años en Nueva York hasta su consagración como uno de los músicos más influyentes de la Argentina.
Un viaje onírico por la vida de Astor Piazzolla
El espectáculo presenta una propuesta innovadora donde todos los artistas en escena representan diferentes facetas del bandoneonista. Según explicó Dionisi en la web del Teatro Colón, la obra busca sumergirse “en el vasto universo de Astor Piazzolla: sus pasiones, obsesiones y fracturas” mediante un recorrido poético y evocador.
La puesta en escena incluye las composiciones más emblemáticas del músico, desde “Verano porteño” y “Libertango” hasta “Adiós nonino”, “Fuga y misterio” y “La muerte del ángel”. Adicionalmente, el repertorio incorpora obras de Alfredo Lepera, Carlos Gardel, Aníbal Troilo, Homero Manzi, Cátulo Castillo, Osvaldo Pugliese, Enrique Cadícamo y Horacio Ferrer.
La orquesta como motor del espectáculo sobre Piazzolla
El bandoneón ejecutado por Alejandro Guerschberg funciona como el eje central de la obra, el músculo musical que moviliza cada elemento del montaje. A su alrededor, los actores Natalia Cociuffo, Nacho Pérez Cortés, Federico Llambí, Belén Pasqualini, Rodrigo Pedreira y Alejandra Perlusky, junto a los bailarines Ale Andrian y Victoria Galoto, dan vida a las distintas etapas del músico.
La narrativa recorre momentos clave de la trayectoria de Piazzolla: su infancia en Estados Unidos, el esfuerzo de su madre para que aprendiera música, su regreso a Buenos Aires y su incorporación a la orquesta de Aníbal Troilo. Posteriormente, el espectáculo muestra su etapa de independencia artística y la transformación revolucionaria que imprimió al tango tradicional.
Una puesta escénica innovadora
La obra utiliza recursos visuales y narrativos sofisticados para representar el mundo interior del compositor. Mediante flashbacks y escenas oníricas que simulan pensamientos, el montaje crea escenarios que se abren y cierran como un laberinto, según describieron los realizadores.
El director enfatizó que se trata de “una celebración del hombre que revolucionó el tango y lo proyectó al mundo, definiendo para siempre el ADN de un país y transformando lo que parecía imposible”. La producción digital y la iluminación complementan la propuesta artística, creando atmósferas que refuerzan el viaje emocional por la vida del bandoneonista.
Impacto en el público del Teatro Colón
El espectáculo construye un crescendo emocional que alcanza su punto culminante en las últimas composiciones presentadas. La respuesta del público ha sido entusiasta, con ovaciones que reflejan el impacto multiplicador de la propuesta, según indicaron medios especializados.
La obra retrata también el camino tortuoso que enfrentó Piazzolla al proponer cambios radicales en el tango desde su visión creativa. Este aspecto biográfico añade profundidad al retrato del músico, mostrando las dificultades que atravesó para consolidar su revolucionaria propuesta artística.
El espectáculo continúa su temporada en el Teatro Colón, aunque las fechas exactas de finalización no han sido confirmadas oficialmente. La producción podría extender sus funciones dependiendo de la respuesta del público y la disponibilidad de la sala.

