Las deportistas de alto nivel están reivindicando con más fuerza su derecho a elegir las prendas deportivas que usan en competencias, abandonando gradualmente indumentaria incómoda que durante décadas las expuso a una sexualización desmedida. Este cambio, impulsado principalmente por las propias atletas a través de redes sociales y otros medios de comunicación, marca un punto de inflexión en el deporte femenino mundial. Según especialistas, el giro comenzó con el cambio de milenio y se aceleró en los últimos años.
La Federación Francesa de Gimnasia decidió a finales de enero permitir que las niñas lleven pantalones cortos de hasta 10 centímetros sobre el tradicional maillot durante las competencias. Suiza ya había autorizado esta opción desde 2022, en un contexto donde la gimnasia enfrenta denuncias de violencia sexual, maltratos y privaciones alimenticias que afectan a niñas y adolescentes en todo el mundo.
La lucha de las deportistas por prendas cómodas
En 2021, el equipo alemán de gimnasia generó un precedente al usar trajes completos durante el campeonato europeo celebrado en Basilea. Sarah Voss, integrante del equipo, explicó entonces que durante la pubertad comenzó a sentirse cada vez más incómoda con el uniforme tradicional. Sin embargo, según la diseñadora de trajes de gimnasia Marjolaine Floury, el entusiasmo inicial hacia los trajes completos “se desvaneció” rápidamente.
Esta exgimnasta y entrenadora señaló que su prioridad era ofrecer “la elección” a las gimnastas en un deporte “con costumbres tan establecidas”. El cambio, según la especialista en historia de la ropa deportiva Sandrine Jamain-Samson, ocurre gracias a que “la palabra se hace visible porque hay otros medios de comunicación”, particularmente las redes sociales.
El color de la ropa en la mira
El color de las prendas deportivas también se convirtió en tema de debate. Durante la Eurocopa femenina de 2022, jugadoras inglesas y francesas criticaron públicamente el uso de pantalones cortos blancos debido a la menstruación y el temor a mostrar manchas de sangre. La Federación Francesa de Fútbol explicó que, en consulta con Nike, ahora favorece “al máximo las ‘siluetas’ de partido con pantalones cortos azules”.
Adicionalmente, el tradicional torneo de Wimbledon autorizó desde 2023 el uso de ropa interior de color, abandonando su histórica exigencia del blanco total. En los Juegos de París, varios equipos de vóley playa dejaron de lado el bikini y optaron por pantalones cortos, marcando otro hito en la evolución de la indumentaria deportiva femenina.
Casos emblemáticos que marcaron historia
El aspecto aerodinámico de la ropa es frecuentemente mencionado como justificación, aunque Jamain-Samson observa que “nada obliga a las deportistas a mostrar su ombligo, están prácticamente en trajes de baño”. En contraste, la australiana Cathy Freeman ganó los 400 metros en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 usando un traje completo con capucha, demostrando que la cobertura no impide el rendimiento.
Otro caso memorable fue el body negro completo que usó la tenista Serena Williams en Roland Garros 2018 después de su embarazo. La académica Jamain-Samson recordó también a la leyenda francesa Suzanne Lenglen, quien en el tenis adoptó “una falda plisada” diseñada por Jean Patou que le permitía alcanzar pelotas que otras jugadoras no podían.
De la adaptación masculina a la sexualización desmedida
En deportes como el fútbol o el rugby, las mujeres no tuvieron más remedio que recurrir a vestuarios masculinos, frecuentemente sin encontrar prendas de su talla. Incluso en 2004, el entonces presidente de la FIFA, Sepp Blatter, recomendaba a las jugadoras llevar “pantalones cortos más ajustados” para atraer patrocinadores.
Un informe parlamentario francés de junio de 2024 sobre la práctica femenina del deporte señaló que “a partir de la década de 1960, el cuerpo de las mujeres se concibió como una herramienta para aumentar el interés de un público masculino”, resultando en “una sexualización desmedida” en algunos deportes. La surfista brasileña Silvana Lima criticó hace varios años a los patrocinadores “que buscaban tanto surfistas como modelos”.
Protección contra el uso indebido de imágenes
Otra problemática emergente es el uso indebido de fotos, particularmente de las entrepiernas de las atletas. Según informó el diario Yomiuri Shimbun antes de los Juegos de París, en Japón se desarrolló un textil ‘antivoyeurismo’ para evitar que las fotografías de deportistas fueran utilizadas con fines pornográficos mediante el uso de infrarrojos, especialmente en deportes como voleibol, tiro o tenis de mesa.
Mientras las federaciones deportivas internacionales continúan evaluando estas demandas, se espera que más organismos sigan el ejemplo de aquellos que ya autorizaron opciones de vestimenta más diversas. La tendencia sugiere que la libertad de elección en la indumentaria deportiva seguirá expandiéndose, aunque el ritmo del cambio varía considerablemente entre disciplinas y países.

