Un argentino de 30 años que viajó como voluntario a Ucrania para combatir en la guerra contra Rusia perdió un ojo y estuvo al borde de perder una pierna tras un ataque con drones a pocos días de llegar al frente. Julián Nieto, oriundo de Merlo y ex soldado del Ejército Argentino, relató su dramática experiencia en el documental de TN “Morir en guerra ajena”, que muestra la realidad de los argentinos que combaten en Ucrania como parte de unidades militares ucranianas.
Hasta hace poco, Nieto trabajaba en una fábrica de muebles y en el acondicionamiento de sucursales para empresas multinacionales. Sin embargo, según él mismo explicó a TN, su decisión de ir a una guerra no fue algo largamente planificado, sino una decisión tomada por primera vez en su vida para “pelear por otro país que no es el tuyo”.
La motivación de Nieto aparece vinculada a una idea de defender la libertad desde donde puede. “Yo soy un defensor de la libertad y cada uno defiende la libertad desde donde puede, pero a veces no de donde quiere”, afirmó en su testimonio. El joven indicó que ahora tenía la oportunidad de hacerlo desde donde quería y podía.
El ataque con drones que cambió su vida
El ataque que casi le cuesta la vida ocurrió apenas días después de su arribo al frente de batalla. Nieto reconstruyó el episodio con precisión, recordando cómo uno de los comandantes recibió una alerta por radio advirtiendo sobre la presencia de drones enemigos. Como líder de grupo, dudó en ponerse a salvo primero, pero logró sacar a varios compañeros del área de peligro.
Cuando finalmente intentó escapar, no llegó lejos. “No llegué a ser más de 10 metros corriendo. Cuando vi que el impacto era inminente, me tiré al suelo”, relató. La explosión fue devastadora y al incorporarse se dio cuenta de la gravedad de sus heridas. “Cuando abro los ojos no veía de uno y empiezo a gotear sangre en las manos”, recordó el voluntario argentino.
Las lesiones fueron severas. Además de perder un ojo, Nieto sufrió heridas graves en una pierna que amenazaron con su amputación. “Me doy vuelta y tenía la pierna que me estaba saliendo muchísima sangre”, describió. Sin embargo, logró arrastrarse hasta que apareció uno de sus hermanos, quien también combate en Ucrania, y cuya asistencia junto a otros compañeros fue clave para salvarle la vida.
Las consecuencias del ataque y la moral de los voluntarios
El ataque dejó un saldo devastador entre las filas de combatientes. “Básicamente el ataque hubo muchísimos muertos, lamentablemente, además de los heridos”, afirmó Nieto. Adicionalmente, el episodio tuvo un impacto psicológico significativo en el resto de la tropa, ya que muchos soldados se dieron cuenta de que no estaban preparados para ese tipo de guerra y pidieron irse.
En contraste, Nieto aseguró que el golpe no quebró su decisión de continuar. “A mí en lo personal no me afectó y el hecho de haber perdido un ojo tampoco. Yo todavía estoy con la moral muy alta y espero la hora de recuperarme”, manifestó. Antes de viajar, su vida estaba anclada en el conurbano bonaerense junto a su madre y sus cuatro hermanos, algunos de los cuales también se encuentran combatiendo en el conflicto.
Nuevas bajas de argentinos en el frente ucraniano
La historia de Nieto se conoce en un contexto marcado por nuevas muertes de argentinos en el frente ucraniano. En las últimas horas se confirmó el fallecimiento de Cristian Airala, un misionero de 27 años que combatía como voluntario y murió durante un ataque ruso con drones y misiles en la región de Járkiv. Airala, conocido por la chapa de guerra “Machete”, tenía formación previa en el Ejército Argentino y se desempeñaba como instructor de tiro.
Los voluntarios extranjeros que combaten en Ucrania suelen ser destinados a unidades de asalto, las más expuestas del frente de batalla. No existen cifras oficiales sobre la cantidad de argentinos que han perdido la vida desde el inicio de la invasión rusa a gran escala hace más de tres años y medio. Sin embargo, distintos episodios confirmados en los últimos meses dan cuenta de la magnitud del fenómeno.
Hasta el momento, las autoridades argentinas no han confirmado el número exacto de ciudadanos que combaten como voluntarios en Ucrania ni han establecido protocolos específicos para su repatriación o asistencia.

