El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este viernes una orden ejecutiva que habilita la imposición de aranceles a países que mantengan relaciones comerciales con Irán, en un esfuerzo por aislar económicamente al régimen teocrático. La medida se enmarca en un contexto de crecientes tensiones en Medio Oriente y busca reforzar la presión de Washington sobre los socios internacionales de Teherán.
La orden ejecutiva establece sanciones secundarias mediante aranceles a países que importen bienes o servicios de origen iraní. Según la Casa Blanca, las actividades del gobierno teocrático representan una amenaza persistente para la seguridad nacional, la política exterior y los intereses económicos estadounidenses.
Marco legal para aranceles a países vinculados con Irán
De acuerdo con el texto de la orden ejecutiva, Trump se reserva la facultad de modificar o suspender las disposiciones si las circunstancias cambian. Esta flexibilidad permitiría ajustar la política ante eventuales represalias o si Irán adopta medidas consideradas significativas para alinearse con los objetivos estratégicos de Washington.
El decreto crea un marco legal que habilita a funcionarios clave de la administración a dictar las normas necesarias para la implementación del nuevo régimen arancelario. Entre ellos se encuentran los secretarios de Estado y de Comercio, junto con el Representante Comercial de Estados Unidos.
Desde la Casa Blanca señalaron que el objetivo es cerrar los canales de financiamiento del gobierno iraní y desalentar a terceros países de sostener vínculos económicos con Teherán. Sin embargo, la orden no impone de manera inmediata nuevos aranceles, sino que habilita a la administración a aplicarlos tras evaluaciones específicas.
Impacto en socios comerciales de Irán
El texto establece que los gravámenes podrán recaer sobre bienes importados a Estados Unidos desde países que compren productos iraníes. Esta medida podría afectar relaciones comerciales clave con naciones como India, Turquía y China, principales importadores de petróleo iraní.
Aunque no se fijó una tasa concreta de aranceles, Trump ha mencionado como referencia un gravamen del 25%. La implementación efectiva dependerá de las evaluaciones que realicen los funcionarios designados en las próximas semanas.
Adicionalmente, el gobierno estadounidense anunció nuevas sanciones específicas para frenar las exportaciones petroleras de Irán. El Departamento de Estado informó que las medidas alcanzan a 15 entidades, dos personas y 14 buques pertenecientes a la denominada “flota fantasma”, utilizada para el transporte de petróleo y productos petroquímicos iraníes.
Sanciones a la industria petrolera
Entre los barcos sancionados figuran naves con bandera de Turquía, India y los Emiratos Árabes Unidos. El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, afirmó que el régimen iraní utiliza los ingresos del petróleo para financiar actividades desestabilizadoras en todo el mundo y profundizar la represión interna.
Pigott sostuvo que Trump mantiene su compromiso de reducir las exportaciones ilícitas de crudo iraní en el marco de la política de “máxima presión” impulsada por su administración. Esta estrategia busca debilitar la capacidad financiera del gobierno islámico para desarrollar su programa nuclear y respaldar a grupos armados en la región.
Desde su primer mandato entre 2017 y 2021, Trump promovió una estrategia de sanciones para obligar a otros países a dejar de comprar petróleo iraní. La Casa Blanca reiteró que considera a Irán responsable de avanzar en su programa nuclear, desarrollar misiles balísticos y contribuir a la inestabilidad en Medio Oriente.
Contactos diplomáticos en Omán
Paradójicamente, estas nuevas medidas se anunciaron poco después de que representantes de Estados Unidos e Irán concluyeran una ronda de contactos en Omán. El canciller iraní, Abbas Araqchi, se reunió con enviados de Trump para abordar el programa nuclear de Teherán y aseguró que el encuentro transcurrió en un “ambiente positivo”, aunque sin confirmar avances concretos.
Las conversaciones se producen en un escenario interno delicado para Irán, tras la violenta represión de protestas que constituyeron algunas de las mayores manifestaciones desde la revolución islámica de 1979. En ese contexto, Trump volvió a advertir que no descarta el uso de la fuerza y ordenó reforzar la presencia militar estadounidense en las cercanías de las costas iraníes.
Se espera que en las próximas semanas la administración estadounidense publique las directrices específicas para la aplicación de los aranceles, aunque no se ha confirmado un plazo concreto. Mientras tanto, persiste la incertidumbre sobre si los contactos diplomáticos en Omán derivarán en un acuerdo que modifique la estrategia de sanciones de Washington.

