Una mujer de Texas vivió durante años con un bulto en el cuello que los médicos consideraban benigno, hasta que finalmente descubrió que padecía una grave enfermedad autoinmune. Heather Wallace, de 40 años, comenzó a notar inflamación en su cuello en mayo de 2017, pero los estudios médicos iniciales indicaban que todo estaba dentro de parámetros normales. Sin embargo, tras años de consultas y síntomas ignorados, tuvo que someterse a una cirugía de emergencia que cambió su vida para siempre.
Según relató Wallace en diálogo con el medio People, el bulto en su cuello comenzó a crecer de manera notable en 2018, lo que la llevó a solicitar una consulta con un endocrinólogo. Los análisis de tiroxina y hormona estimulante de la tiroides mostraron resultados normales, y los especialistas le aseguraron que no eran necesarios estudios adicionales.
Años de síntomas sin diagnóstico certero
A pesar de las tranquilizadoras palabras de los profesionales, Wallace sabía que algo más profundo estaba ocurriendo en su organismo. La mujer experimentaba fatiga al realizar actividades cotidianas como jugar con sus hijos o caminar largas distancias, síntomas que inicialmente atribuyó a falta de estado físico. Además, sentía que su garganta estaba gruesa y grande en ciertos momentos, aunque los médicos insistían en que no había motivo de preocupación.
Adicionalmente, el impacto psicológico del bulto visible afectó severamente su autoestima y salud mental. Wallace reveló que en redes sociales la comparaban con una rana toro y la llamaban “chica de garganta de rana”, comentarios que desencadenaron episodios constantes de depresión. “Tenía opiniones tan negativas sobre mi apariencia, me sentía tan fea”, confesó la mujer.
La cirugía que reveló la verdad
Tras años sin respuestas satisfactorias, Wallace decidió consultar a otro médico que finalmente le indicó que debía someterse a una cirugía. En diciembre de 2025, ingresó al quirófano para una hemitiroidectomía, procedimiento en el que solo se extirparía el lóbulo tiroideo derecho. No obstante, durante la intervención el cirujano tuvo que extirpar toda la glándula tiroides, lo que representó una gran decepción para la paciente.
La biopsia realizada a su tiroides reveló signos de la enfermedad de Hashimoto, un trastorno autoinmune que nunca le habían diagnosticado previamente. De acuerdo con la Clínica Mayo, esta enfermedad provoca que las células del sistema inmunológico ataquen las células productoras de hormonas del tiroides. “Había pasado años viendo médicos y nunca ninguno de ellos hizo pruebas de Hashimoto hasta ahora”, expresó Wallace con indignación.
Vida después de la extirpación del bulto en el cuello
La falta de diagnóstico temprano significó que Wallace no pudo cuidarse adecuadamente durante años cruciales. La mujer lamentó no haber sabido desde el principio que tenía problemas autoinmunes, lo que le hubiera permitido adoptar medidas preventivas antes de que fuera demasiado tarde. Actualmente, debe tomar medicación diaria por el resto de su vida para compensar la ausencia de su glándula tiroides.
Sin embargo, dos meses después de la cirugía, Wallace reportó que su vida finalmente se estabilizó gracias a la medicación hormonal recetada. La eliminación del bulto también significó una mejora notable en su calidad de vida y autoestima. “Pude usar collares de nuevo después de ocho años, tengo la mandíbula más fuerte y puedo abrazar a mi familia sin que mi cuello se aplaste entre nosotros”, compartió emocionada.
Un mensaje de esperanza en redes sociales
Wallace documentó todo su proceso en su cuenta de TikTok, donde comparte su experiencia con miles de seguidores. La mujer expresó que espera que su historia anime a otras personas a escuchar sus cuerpos y hacer las preguntas necesarias a sus médicos, sin conformarse con respuestas que no los convenzan. “Creo que finalmente parecerme a la mujer que era cuando me casé con mi marido hace 10 años, realmente me ha ayudado a reconstruir mi confianza”, agregó.
Wallace continúa adaptándose a su nueva realidad con medicación diaria y controles médicos periódicos. Aunque el diagnóstico de la enfermedad de Hashimoto llegó tarde, la mujer se muestra optimista respecto a su futuro y espera que su testimonio sirva de inspiración para quienes enfrentan problemas de salud similares sin respuestas claras.

