Dos exesposas de un mismo hombre contrajeron matrimonio entre ellas nueve meses después del fallecimiento de su pareja en común, en un caso que sorprendió en Estados Unidos. La unión entre Deb “Bo” Dimon, de 72 años, y Wendy Ishii, de 78, se concretó el pasado 4 de enero con un propósito inesperado vinculado a la herencia del difunto Douglas Ishii.
Douglas Ishii, profesor de Ciencias y Fisiología Biomédicas, murió en abril de 2025 a causa de una infección repentina. El hombre había estado casado con Wendy durante 35 años hasta 2017, cuando decidió separarse tras enamorarse de Bo, con quien contrajo matrimonio un año después.
El matrimonio de las viudas resuelve un problema de herencia
Tras la muerte de Douglas, ambas mujeres enfrentaron un problema legal significativo: el fallecido no había dejado testamento. Según explicó el abogado Drake Johnson a The Denver Gazette, legalmente todos los bienes correspondían a Wendy, la primera esposa, con quien Douglas había compartido la mayor parte de su vida.
Sin embargo, Wendy consideró que esa situación no era justa y decidió voluntariamente dividir los bienes con Bo. Douglas poseía seis propiedades de alquiler que estaban registradas a nombre de Wendy, además de manejar las finanzas de ambas mujeres durante su vida.
“El deseo obvio de Doug era que ambas mujeres fueran atendidas económicamente a lo largo de sus vidas”, afirmó Johnson al medio citado. La primera esposa explicó que su difunto marido probablemente no dejó testamento por ser “distraído”, aunque “claramente tenía una estrategia” que simplemente “no lo había hecho oficial”.
Una propuesta poco convencional del abogado
Durante la reunión en el despacho del abogado para resolver la división de bienes, Johnson les planteó una solución inesperada. “Después de escuchar atentamente todo y darme cuenta de que esto me iba a llevar un montón de tiempo, les dije a las mujeres, casi como una broma: ‘Ya están casadas financieramente. Sería mucho más fácil para mí si ustedes dos se casaran de verdad'”, recordó el letrado.
Lejos de rechazar la propuesta, ambas viudas la aceptaron casi de inmediato. Según relataron, se miraron y Bo respondió: “Bueno, entonces, ¿por qué no lo haríamos?”. A partir de ese momento comenzaron a planificar el casamiento, que finalmente se celebró con familiares y amigos presentes.
La ceremonia que unió a las dos exesposas
El matrimonio de las viudas fue oficiado por el propio Johnson el 4 de enero. Durante la ceremonia, tanto Wendy como Bo llevaban un pequeño frasco con cenizas de Douglas oculto en su ropa interior, en un gesto simbólico hacia quien había sido el esposo de ambas.
Bo destacó que “cada matrimonio se basa en una historia única, y la nuestra no es una excepción”, agregando que tienen “un vínculo único” por haber estado casadas con “el mismo hombre maravilloso”. Por su parte, Wendy expresó que Douglas “era la persona más increíble” que había conocido y que “amaba a Bo”.
La primera esposa también reveló que su motivación principal ahora es conocer mejor a Bo. “Lo que sé de Bo ahora, me gusta mucho”, señaló. Wendy insistió ante el abogado en su decisión de compartir los bienes, afirmando: “Es lo correcto. Y sé que es lo que Doug hubiera querido”.
Las protagonistas de esta historia han manifestado su intención de continuar con su vida juntas, aunque no han especificado públicamente si planean establecer acuerdos legales adicionales respecto a la administración conjunta del patrimonio heredado.

