Delcy Rodríguez cumplió este jueves su primer mes como presidenta encargada de Venezuela, en un contexto marcado por profundos cambios políticos tras la captura de Nicolás Maduro. Con escaso margen de acción y fuertemente condicionada por Donald Trump, la nueva líder chavista busca garantizar cierta estabilidad mediante un estilo pragmático que se aleja de los dogmas ideológicos tradicionales del chavismo.
El flamante “delcysmo” intenta subsistir con una mezcla de utilitarismo político y diplomacia de supervivencia, según indican analistas. La dirigente venezolana convive entre la presión militar estadounidense que impuso nuevas reglas de poder y el ala más radical de un chavismo que busca adaptarse sin renunciar completamente a sus privilegios.
Cambios acelerados en el primer mes de gobierno
Venezuela experimenta transformaciones a un ritmo inusitado desde la intervención militar de Estados Unidos. El primer mes del gobierno de Delcy Rodríguez incluyó más de 360 excarcelaciones de presos políticos, según contabilizaron organizaciones no gubernamentales en todo el país.
Además, se anunció una ley de amnistía que abarcaría el cierre del centro de detención conocido como El Helicoide. También se aprobó una nueva ley de Hidrocarburos que abre la industria petrolera al capital extranjero, junto con un relajamiento de la persecución y represión oficial.
La profesora Tamara Adrián, exprecandidata presidencial de la oposición venezolana, declaró a medios que “han habido algunos cambios de materia legal”. Según explicó, la modificación de la ley de Hidrocarburos permite a empresas extranjeras operar en los campos petroleros venezolanos, mientras se aguarda el contenido definitivo de la ley de amnistía.
Adrián consideró que “esto puede abrir la puerta a una reconciliación y a la salida de los presos políticos en condiciones más eficientes”. Sin embargo, advirtió que todavía es muy temprano para determinar cuáles serán los cambios futuros en el país.
Delcy Rodríguez bajo la presión de Washington
Más allá de los discursos internos, Venezuela está actualmente alineada a los intereses de Estados Unidos. Mientras ambos países avanzan hacia un restablecimiento pleno de relaciones diplomáticas, Trump dicta desde Washington las directrices que Delcy Rodríguez debe cumplir para mantenerse en el poder.
La presidenta encargada no tiene margen de maniobra significativo. Además de implementar una nueva política petrolera y aprobar la amnistía, tuvo que cortar el suministro de crudo a Cuba, antigua aliada del chavismo. También debió ordenar el arresto del empresario colombo-venezolano Alex Saab, señalado como testaferro de Maduro.
César Batiz, director del sitio opositor venezolano El Pitazo, señaló que Delcy Rodríguez adoptó en parte el modelo de gestión de Trump. “Ha aplicado acciones y medidas a una velocidad considerable como para no permitir que tanto la oposición interna como la oposición externa reaccionen”, indicó el periodista.
Para Batiz, la nueva líder chavista enfrenta ahora “el reto de la estabilidad”. Necesita demostrar que es capaz de mantener el orden en un país fracturado política y socialmente.
Los riesgos internos del nuevo gobierno
Esa estabilidad enfrenta el riesgo de las Fuerzas Armadas, que todavía no están satisfechas con las explicaciones sobre lo ocurrido el 3 de enero, advirtió Batiz. Existe la sospecha de que Delcy Rodríguez participó en una traición para entregar a Maduro, según indicó el analista.
Trump dejó en claro que quiere estabilidad en Venezuela para desarrollar negocios petroleros. Por eso excluyó de la transición a la Premio Nobel de la paz y líder opositora María Corina Machado, a quien considera incapaz de evitar el caos que sobrevendría a una caída abrupta del chavismo.
El precio a pagar es mantener en sus cargos a los poderosos ministros de Defensa, Vladimir Padrino, y del Interior y Justicia, Diosdado Cabello. Según los servicios de inteligencia estadounidenses, son los únicos capaces de mantener cierto orden y evitar el caos frente a un eventual golpe de palacio.
Sin embargo, Batiz advirtió sobre otra gran amenaza que se cierne sobre Delcy Rodríguez. “El otro riesgo es que la oposición se reorganice tras la disminución de la represión y la liberación de presos políticos”, afirmó. Si María Corina Machado regresa al país, puede significar un gran riesgo de desestabilización para el gobierno actual.
El tiempo se convierte en factor clave para ambos bandos. Trump tiene su gestión limitada hasta 2028, con elecciones de medio término en noviembre. Analistas consideran que los hermanos Rodríguez, hábiles e inteligentes según Batiz, intentarán que un eventual proceso electoral llegue cuando Trump esté ocupado en otros temas prioritarios.

