Nicolás Maduro aguarda en una celda del Metropolitan Detention Center de Brooklyn su próxima comparecencia judicial, programada para el 17 de marzo. Este martes se cumple un mes desde su captura el 3 de enero, cuando fuerzas estadounidenses ejecutaron un ataque relámpago en Venezuela que dejó un centenar de muertos. Aislado y sin acceso telefónico ni a internet, el líder chavista enfrenta acusaciones de narcotráfico que han sufrido modificaciones significativas en las últimas semanas.
La Fiscalía de Estados Unidos ya no acusa a Maduro de liderar el Cartel de los Soles, la presunta organización criminal que durante años sirvió de argumento para justificar acciones contra el chavismo. Según reveló The New York Times, el nuevo escrito de acusación describe ahora al cartel como un “sistema clientelar” y una “cultura de la corrupción” alimentada por dinero del narcotráfico, abandonando la afirmación de que se trata de una estructura organizativa real.
El Cartel de los Soles bajo cuestionamiento
El antiguo documento fiscal mencionaba 32 veces al Cartel de los Soles y presentaba a Maduro como su líder máximo. Sin embargo, el escrito actualizado solo lo menciona dos veces y afirma que el mandatario venezolano “participó en este esquema, lo perpetuó y lo protegió”, junto a su predecesor Hugo Chávez, según el periódico estadounidense.
Steve Dudley, codirector de Insight Crime, organización que investiga crimen organizado en América Latina, declaró a TN que su equipo ha sostenido esta postura durante años. “Hemos dicho esto desde hace varios años. Y qué interesante que por fin nos toman en cuenta”, afirmó el periodista.
El Cartel de los Soles fue bautizado así por la prensa venezolana antes del chavismo, aludiendo a los soles de las charreteras de generales que se enriquecían con tráfico de drogas. Desde entonces, el término describió el entramado de corrupción vinculado al narcotráfico, petróleo y minería ilegal en Venezuela. El supuesto cartel fue declarado “terrorista” por Estados Unidos, Argentina y otros países alineados con Washington.
Razones del cambio en la acusación
Elizabeth Dickinson, subdirectora para América Latina del Crisis Group, sugirió al New York Times que el cambio responde a limitaciones probatorias. “Está claro que sabían que no podían probarlo ante un tribunal”, indicó la experta.
Para Dudley, “esto no cambia mucho, pero sí da un argumento para la defensa de que ni ellos saben qué es el Cartel de los Soles”. El paralelo con las inexistentes armas de destrucción masiva atribuidas a Irak antes de la invasión de 2003 resulta inevitable.
Adicionalmente, el periódico cuestionó la conexión de Maduro con el Tren de Aragua, banda criminal mencionada en la acusación. Aunque Trump afirma que el capturado líder chavista lideraba ese grupo, expertos de la comunidad de inteligencia estadounidense no concuerdan con la retórica presidencial, según The New York Times.
De qué acusan actualmente a Nicolás Maduro
Pese al cambio en la caracterización del Cartel de los Soles, Maduro sigue bajo acusación de narcotráfico y narcoterrorismo. La Fiscalía busca ahora probar hechos concretos: protección institucional para mover cocaína, cobertura diplomática, sobornos, coordinaciones con actores armados, envíos de toneladas de drogas por aire y mar, y uso de grupos para proteger operaciones ilegales.
El líder chavista enfrenta cuatro cargos principales. Tres son de conspiración para cometer narcoterrorismo, importar cocaína y poseer ametralladoras y artefactos destructivos. El cuarto delito corresponde a posesión de esas armas, según la acusación formal.
Maduro y su esposa Cilia Flores se declararon inocentes ante el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, en un tribunal federal de Nueva York el 5 de enero. El mandatario se autodefinió incluso como “prisionero de guerra” durante su comparecencia inicial.
La defensa legal de Maduro
Barry Pollack, abogado defensor del líder venezolano, anunció que presentará “numerosos” documentos para reivindicar que Maduro es un “jefe de un Estado soberano” con “derecho a los privilegios” correspondientes. Además, denuncia que su “secuestro por parte de militares” fue ilegal.
Pollack trabaja en el bufete Harris St. Laurent & Wechsler, conocido por asistir a Julian Assange en su caso de espionaje. Mientras tanto, Cilia Flores cuenta con representación separada de Mark Donnelly, cofundador de Parker Sanchez & Donnelly, quien trabajó 12 años en el Departamento de Justicia estadounidense.
La próxima audiencia del 17 de marzo definirá los siguientes pasos del proceso judicial. Hasta entonces, persiste incertidumbre sobre cómo impactará el cambio en la acusación en la estrategia de la defensa y en el desarrollo del juicio contra el exmandatario venezolano.

