La madre de Bassil Da Costa, el estudiante venezolano de 23 años asesinado durante las protestas contra Nicolás Maduro en 2014, expresó su alivio tras la captura del exmandatario por parte de Estados Unidos. Janeth Farías, quien actualmente reside en Chile tras emigrar de Venezuela, afirmó en declaraciones a TN Internacional que siente que el sacrificio de su hijo no fue en vano.
El trágico suceso ocurrió el 12 de febrero de 2014, durante el Día de la Juventud, cuando manifestaciones opositoras en Caracas fueron violentamente reprimidas. Bassil Da Costa, estudiante de Mercadeo, futbolista y carpintero, recibió un disparo en la cabeza por presuntos miembros de fuerzas de seguridad del Estado, convirtiéndose en la primera víctima de la represión en ese contexto.
La justicia pendiente en el caso Bassil Da Costa
Aunque el comisario del SEBIN José Ramón Perdomo Camacho fue condenado en 2016 a 29 años y seis meses de prisión por la muerte de Bassil Da Costa, Janeth Farías expresó su preocupación sobre la efectividad de esa condena. La madre señaló que no tiene certeza de si el responsable sigue encarcelado, considerando cómo funciona el sistema judicial venezolano, especialmente tratándose de un funcionario del gobierno.
Sin embargo, la captura de Maduro representa para ella un punto de inflexión. “Siento alivio porque vamos a conseguir eso por lo que mi hijo marchó”, aseguró Farías, destacando que considera excelente lo sucedido con el expresidente venezolano.
El dolor de una madre y el exilio forzado
Janeth mantiene vivo el recuerdo de su único hijo varón, aunque reconoce que le cuesta enfrentar el dolor a casi 12 años del asesinato. “No es fácil”, admitió con la voz quebrada, pero se aferra a la esperanza de que la justicia divina prevalecerá. La fecha del 12 de febrero quedó grabada como “una marca para escribir la historia en los libros” de Venezuela.
Adicionalmente, Farías rechazó la forma en que el chavismo denigró a su hijo por su trabajo como carpintero. Recordó que el propio Maduro lo llamó “un simple carpintero”, algo que para ella representó un orgullo, comparando a Bassil con Jesucristo, quien también ejerció ese oficio.
La separación familiar como consecuencia de la crisis
La represión contra las protestas en Venezuela no solo le arrebató a su hijo, sino que también forzó a Janeth al exilio. Después de vivir tres años en Colombia, se estableció en Chile hace casi cuatro años junto a su hija menor. Mientras tanto, su hija mayor permaneció en Venezuela con su nieto de tres años, a quien Janeth no ha podido conocer en persona.
“No lo conozco sino por videollamada, porque tuve que salir”, lamentó la madre, quien ve al niño como una bendición en medio del dolor. La separación familiar representa una de las tantas consecuencias de la crisis política y social venezolana que afectó a miles de familias.
La esperanza de retornar a Venezuela
A pesar de todo lo vivido, Janeth Farías mantiene la esperanza de regresar a su país natal para vivir sus últimos años junto a su nieto. Considera que nada de lo ocurrido será en vano y que existe un propósito superior en el sacrificio de Bassil. “Sé que me voy a encontrar con él el día de mañana, con nuestro amado Señor Jesucristo en los cielos, y será diferente ese reencuentro”, concluyó.
La transición de gobierno en Venezuela tras la captura de Maduro abre interrogantes sobre el futuro de los casos de represión pendientes. No está claro aún si habrá nuevas investigaciones o si los responsables de las muertes durante las protestas enfrentarán consecuencias adicionales bajo la nueva administración.
