La candidata derechista Laura Fernández lidera las encuestas para convertirse en la próxima presidenta de Costa Rica en las elecciones de este domingo. Con un discurso de mano dura inspirado en el modelo de Nayib Bukele y el respaldo implícito de Donald Trump, la aspirante del Partido Pueblo Soberano acumula cerca del 40% de las intenciones de voto, el porcentaje necesario para ganar en primera vuelta.
Fernández, de 39 años, busca suceder al presidente saliente Rodrigo Chaves, quien concluye su mandato con más del 50% de aprobación pero no puede reelegirse de manera inmediata según la Constitución. Aproximadamente 3,7 millones de costarricenses están habilitados para elegir presidente, dos vicepresidentes y 57 diputados para el período 2026-2030.
Su principal competidor es el economista Álvaro Ramos del Partido Liberación Nacional, quien ronda el 10% de respaldo en los sondeos. Otros candidatos como Claudia Dobles, Fabricio Alvarado y Ariel Robles no superan el 5% de las preferencias, según las encuestas. El ganador asumirá el cargo el 8 de mayo próximo.
El discurso de mano dura que domina la campaña
La inseguridad se ha convertido en la principal preocupación de la sociedad costarricense tras años de deterioro vinculado al narcotráfico. Costa Rica, antes elogiada como un modelo de paz y estabilidad en Centroamérica, enfrenta hoy una realidad marcadamente diferente.
Según el consultor Eduardo Trejos, exdirector de Inteligencia durante el gobierno de Carlos Alvarado, el país pasó de 11 a 16 homicidios por cada 100 mil habitantes en los últimos tres años. Esta cifra contrasta con los 3,7 homicidios registrados en Argentina durante 2025, según datos del Ministerio de Seguridad de la Nación.
Costa Rica se transformó en una ruta de paso, almacenamiento y reenvío de droga hacia Europa y Estados Unidos. Esta nueva realidad desató enfrentamientos entre pandillas rivales por el control del tráfico de estupefacientes, alimentando el aumento de la violencia.
La conexión con Bukele y las advertencias sobre el autoritarismo
Fernández mantiene una estrecha relación con el presidente salvadoreño Nayib Bukele, cuyas políticas de seguridad permitieron pacificar El Salvador mediante el arresto de decenas de miles de pandilleros. Sin embargo, este modelo ha generado denuncias de violaciones a los derechos humanos.
La candidata oficialista prometió construir una cárcel inspirada en el polémico Centro de Confinamiento del Terrorismo de El Salvador. Además, el mandatario salvadoreño participó en la inauguración de una nueva prisión en Costa Rica hace dos semanas, en pleno período de campaña electoral.
Fernández también propuso implementar estados de excepción en algunos territorios para combatir el avance de carteles mexicanos y colombianos, lo que implicaría la suspensión temporal de ciertos derechos. La oposición la acusa de intentar conducir al país hacia el autoritarismo mediante reformas constitucionales y judiciales.
Trejos señaló a medios locales que tanto Fernández como varios diputados de su partido manifestaron necesitar mayoría absoluta en el Parlamento para impulsar la reelección consecutiva y limitar libertades individuales. La actual Asamblea Legislativa tiene mayoría opositora.
No obstante, Elvira Cuadra, directora del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica, afirmó que las instituciones costarricenses permanecen sólidas. “No necesariamente un modelo Bukele porque eso depende de la fortaleza democrática de los demás poderes estatales”, indicó la investigadora.
Cuadra consideró que aunque seguramente habrá intentos, el país todavía cuenta con una reserva de contrapoderes democráticos que se resistirían. Para Trejos, sin embargo, las propuestas de mano dura resuenan fuertemente en el electorado costarricense afectado por el deterioro de la seguridad.
El perfil de la favorita y su alianza con Trump
Fernández es especialista en políticas públicas y madre de una niña de tres años. Se define como liberal en lo económico y conservadora en lo social, habiendo ocupado dos ministerios durante el gobierno de Chaves.
Primero se desempeñó en la cartera de Planificación y Política Económica, y posteriormente como ministra de la Presidencia. En campaña basó su propuesta en la seguridad ciudadana y el combate al crimen organizado.
El gobierno de Chaves se consolidó como un aliado estratégico de Trump en la región. El año pasado el país recibió a 200 migrantes deportados, principalmente asiáticos, e impidió a empresas chinas operar la red 5G ante supuestos riesgos de espionaje.
Fernández prometió continuar esta línea en caso de resultar electa presidenta de Costa Rica. Aunque cuenta con el respaldo del mandatario estadounidense, este apoyo no fue tan explícito como el brindado recientemente al presidente hondureño Nasry Asfura.
Los resultados oficiales se conocerán en las próximas horas, aunque las encuestas otorgan a Fernández chances concretas de evitar un balotaje previsto para el 5 de abril si alcanza el 40% requerido para ganar en primera vuelta.

