Una pareja demandó a una clínica de fertilidad en Florida, Estados Unidos, después de descubrir que la bebé nacida mediante un tratamiento de fertilización in vitro no tenía vínculo genético con ninguno de ellos. El matrimonio presentó la demanda la semana pasada ante el Tribunal de Circuito del Condado de Orange, alegando que la clínica mezcló los embriones durante el procedimiento realizado en abril de 2025.
Según el documento judicial, la pareja es identificada como John y Jane Doe, mientras que la bebé es nombrada como Baby Doe. Los demandantes conservaron embriones en 2020 y decidieron proceder con el implante cinco años después, esperando concebir un hijo biológico mediante este método de reproducción asistida.
Error en la clínica de fertilidad genera drama familiar
Las sospechas comenzaron inmediatamente después del nacimiento de la niña. El matrimonio, que describe a ambos padres como caucásicos, notó que la bebé presentaba una apariencia física diferente, con un tono de piel más oscuro que el de ellos. “Trágicamente, aunque tanto Jane Doe como John Doe son caucásicos, Baby Doe mostró la apariencia física de un niño no caucásico”, indica la demanda presentada.
Para confirmar sus dudas, la pareja realizó una prueba de paternidad que reveló lo impensable: la niña no tenía relación genética con ninguno de los dos. Este resultado demostró que la clínica de fertilidad efectivamente había cometido un error durante el proceso de fertilización in vitro, mezclando los embriones con los de otra pareja.
Preocupación por los padres biológicos de la bebé
Además del impacto emocional de criar a una niña que no es biológicamente suya, la pareja expresó otra inquietud en la demanda. “De igual preocupación para los demandantes es la obvia posibilidad de que a otra persona se le hayan implantado uno o más de sus embriones”, señala el documento judicial.
Esta situación plantea la posibilidad de que los embriones biológicos de John y Jane Doe hayan sido implantados en otra mujer. En consecuencia, podría existir otro bebé nacido de sus embriones que esté siendo criado por padres desconocidos en algún lugar de Estados Unidos.
Vínculo emocional complica la situación legal
A pesar del shock inicial y la falta de conexión genética, la pareja afirma haber desarrollado un vínculo emocional profundo con la niña durante el embarazo y tras su nacimiento. Según la demanda, el matrimonio está dispuesto a quedarse con ella, aunque reconocen un dilema moral significativo.
Sin embargo, los demandantes admiten que la bebé “debería estar legal y moralmente unida a sus padres biológicos siempre que estos sean aptos, capaces y estén dispuestos a acogerla”. Esta declaración refleja la complejidad ética y emocional del caso de fertilización asistida.
Exigencias legales a la clínica
John Scarola, uno de los abogados que representa a la pareja, envió una carta a la clínica de fertilidad exigiendo cooperación inmediata. La misiva demandó que el centro médico trabaje para “unir a Baby Doe con sus padres genéticos” y determine qué sucedió exactamente con los embriones de sus clientes.
Durante la audiencia judicial, el abogado calificó lo ocurrido como “un error horrendo” que ha devastado a múltiples familias. La gravedad del caso ha llamado la atención sobre los protocolos de seguridad en clínicas de reproducción asistida y la necesidad de mayor supervisión en estos procedimientos médicos.
La jueza Margaret Schreiber, quien interviene en el caso, otorgó un plazo hasta el día de hoy para que la clínica presente un plan detallado sobre cómo abordará la situación. Aún se desconoce si la clínica ha identificado a los padres biológicos de la niña o si ha localizado los embriones originales de la pareja demandante.

