La administración de Donald Trump, a través del secretario de Estado Marco Rubio, está buscando a una figura dentro del gobierno cubano similar a Delcy Rodríguez para facilitar el fin de la revolución en la isla. Según fuentes oficiales estadounidenses citadas por The Wall Street Journal, la Casa Blanca busca burócratas del régimen de Miguel Díaz-Canel dispuestos a negociar una transición política antes de fin de año, cuando Cuba se prepara para conmemorar el centenario del nacimiento de Fidel Castro.
Esta estrategia surge tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, donde Rodríguez habría jugado un papel clave en la transición. El objetivo de Trump es que el colapso del gobierno cubano ocurra antes del 13 de agosto, una fecha simbólica para la revolución.
La crisis que atraviesa Cuba favorece los planes de Washington
La isla caribeña enfrenta la peor crisis de su historia revolucionaria. Sin combustible, sin productos de primera necesidad y con apagones masivos, el país experimenta un éxodo migratorio récord y un deterioro acelerado de los servicios esenciales.
Yoani Sánchez, directora del sitio independiente 14ymedio, escribió que el descontento ya no es susurro sino conversación de esquina. Los observatorios independientes reportaron cifras crecientes de reclamos públicos durante 2025, un indicador del malestar extendido entre la población.
Trump sostiene que sin el petróleo venezolano, la revolución cubana está a punto de caer. Esta visión alimenta las expectativas de Marco Rubio, nieto de inmigrantes cubanos con aspiraciones presidenciales en el Partido Republicano.
¿Existe realmente una Delcy Rodríguez cubana?
Encontrar a un funcionario dispuesto a traicionar la revolución no será tarea sencilla. Ricardo Zúñiga, exfuncionario estadounidense clave en el restablecimiento de relaciones diplomáticas en 2015, dijo al Wall Street Journal que los dirigentes cubanos son mucho más duros de convencer y que nadie se sentiría tentado a colaborar con Estados Unidos.
En la nomenclatura cubana no hay espacio para reformistas. El último funcionario que mostró apertura fue el excanciller Roberto Robaina, echado a fines de los años 90 tras admitir en reuniones privadas que tenía aspiraciones de suceder a Fidel Castro.
Además, Cuba no cuenta con líderes opositores que movilicen masas como María Corina Machado en Venezuela. Los disidentes están mayormente en el exilio, y los pocos que permanecen en la isla son rostros desconocidos para el pueblo.
Los cubanos que protestaron a mediados de 2021 terminaron presos con condenas de entre tres y 30 años de cárcel. Hoy la mayoría de los jóvenes solo piensan en emigrar, según reportan medios independientes.
El factor Raúl Castro en la ecuación política
Raudiel Peña, abogado de Cubalex, organización que monitorea los derechos humanos en Cuba, afirmó que no ve posible encontrar una Delcy cubana en las actuales circunstancias. Según el analista, Raúl Castro, de 94 años, aún funciona como un muro de contención para cualquier cambio.
Peña indicó que la muerte de Raúl podría provocar que varios miembros del régimen buscaran una transición pactada. En ese escenario, militares más jóvenes como el ministro del Interior Lázaro Alberto Álvarez Casas o generales veteranos en reserva podrían facilitar un acuerdo con Estados Unidos a cambio de preservar derechos de vida y propiedad.
Julio Antonio Fernández, jurista y columnista del portal independiente El Toque, señaló que no se conocen fracturas internas en el gobierno, el Partido Comunista ni las esferas militares. Agregó que Trump podría preferir a alguien de la nomenclatura para una transición antes que a cualquier figura externa.
Fernández afirmó que Cuba no puede resistir como está, con el pueblo viviendo en la miseria sin luz ni agua potable. “Estamos hablando de un desastre humanitario gigantesco”, indicó el analista.
Sánchez resumió que el escenario es inédito y frágil porque el malestar social ha dejado de ser excepción para volverse acto cotidiano. La economía ya no ofrece margen para comprar lealtades y el contexto externo se ha endurecido justo cuando la legitimidad interna del sistema parece más erosionada.
Resta por verse si la estrategia de Washington logrará identificar a un funcionario dispuesto a negociar antes de la fecha simbólica de agosto. Sin embargo, los analistas consultados coinciden en que mientras Raúl Castro permanezca vivo, las posibilidades de una transición pactada son escasas.

