La familia Kennedy vuelve a estar de luto tras la reciente muerte de Tatiana Schlossberg, nieta del presidente John Fitzgerald Kennedy. La periodista de 35 años falleció el 30 de diciembre a causa de un raro tipo de leucemia, según informaron medios estadounidenses. Esta tragedia reavivó el debate sobre la llamada maldición de los Kennedy, que ha perseguido al clan político más famoso de Estados Unidos durante décadas.
Caroline Kennedy, hija del ex presidente JFK y madre de Tatiana, enfrentó otra pérdida devastadora en una vida marcada por el dolor. La ex embajadora estadounidense en Japón y Australia había perdido previamente a su padre asesinado, un hermano recién nacido, su hermano John Jr. en un accidente aéreo y su madre Jackie Kennedy a causa del cáncer.
El origen de la maldición de los Kennedy
La idea de una maldición sobre el clan Kennedy comenzó a tomar forma en 1969, cuando Ted Kennedy sobrevivió a un accidente automovilístico en Chappaquiddick donde murió Mary Jo Kopechne. En ese momento, Ted ya había perdido a cuatro hermanos y declaró ante la prensa: “Me pregunto si alguna horrible maldición merodea sobre los Kennedy”.
Sin embargo, las tragedias de la familia se remontan a décadas anteriores. En 1941, Rosemary Kennedy fue sometida a una lobotomía experimental ordenada por su padre Joseph Kennedy, que la dejó incapacitada de por vida. El procedimiento fracasó y Rosemary quedó con la capacidad intelectual de una niña de dos años.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Joe Kennedy Jr., el hijo mayor del patriarca, murió cuando una bomba explotó prematuramente en su avión. En 1948, Kathleen Kennedy perdió la vida en un accidente aéreo mientras viajaba a París durante una tormenta. Estos eventos configuraron el primer eslabón de lo que muchos consideran una cadena trágica que continúa hasta hoy.
Los magnicidios que marcaron una época
El asesinato del presidente John Fitzgerald Kennedy en Dallas en 1963 conmocionó al mundo entero. Lee Harvey Oswald disparó contra el mandatario mientras su esposa Jackie intentaba desesperadamente recoger fragmentos de su cráneo del auto presidencial. Apenas tres meses antes, la pareja había perdido a su hijo Patrick, quien vivió solo dos días tras un parto prematuro.
Cinco años después, en 1968, Robert Kennedy fue asesinado por Sirhan Sirhan, un palestino que disparó a corta distancia mientras el senador hacía campaña para la presidencia. El magnicidio eliminó al heredero político de JFK y hundió nuevamente a la familia en el dolor.
Además de los asesinatos políticos, la familia sufrió múltiples accidentes fatales. En 1999, John Kennedy Jr. perdió el control de su avión durante una tormenta y murió junto a su esposa y cuñada cuando la aeronave cayó al mar. El hijo de JFK tenía apenas 39 años y un prometedor futuro político.
La maldición de los Kennedy continúa en el siglo XXI
Las tragedias persistieron en las generaciones siguientes. David Kennedy, hijo de Robert, fue encontrado muerto por sobredosis en un hotel de Florida en 1986. Michael Kennedy murió tras chocar contra un árbol mientras esquiaba en Aspen en 1997. En 2019, Saoirse Kennedy Hill, nieta de Robert Kennedy, también falleció por sobredosis.
La muerte de Tatiana Schlossberg representa el capítulo más reciente de esta serie de desgracias. La joven periodista descubrió que padecía cáncer tras dar a luz a su segunda hija. En un conmovedor artículo publicado en The New Yorker en noviembre, escribió: “Lo primero que pensé fue que mis hijos, cuyas caras veo cada vez que cierro los ojos, no me recordarían”.
En ese mismo texto, Tatiana expresó su preocupación por añadir otra tragedia a la vida de su madre Caroline: “Ahora sumé una nueva tragedia a su vida, a la vida de nuestra familia, y no hay nada que pueda hacer para evitarlo”. Un mes después de publicar estas palabras, la periodista fallecía dejando dos hijos pequeños.
Caroline Kennedy, a sus 68 años, es ahora la única sobreviviente de su familia nuclear. Presenció el asesinato de su padre a los seis años, la muerte prematura de su hermano Patrick, el fallecimiento de su madre por cáncer y el accidente aéreo que mató a su hermano John Jr. Ahora debe enfrentar el dolor de perder a una hija, considerado por muchos el golpe más devastador de todos.
La familia Kennedy continúa siendo objeto de fascinación pública, con dos series televisivas en desarrollo que revisitarán distintas etapas del clan. Mientras tanto, el debate sobre si existe realmente una maldición o simplemente una sucesión estadísticamente inusual de tragedias permanece sin resolverse, aunque el sufrimiento de sus miembros es innegablemente real.

