La segunda fase del acuerdo de cese el fuego en Gaza enfrenta tensiones crecientes entre Israel y Hamas, mientras avanza la conformación de dos organismos clave: el Consejo de Paz impulsado por Donald Trump y un comité palestino de tecnócratas encargado de administrar el enclave. Ambos cuerpos generan desconfianza mutua entre las partes, poniendo en riesgo la continuidad del frágil pacto alcanzado tras dos años de conflicto armado.
Según la Casa Blanca, el Consejo de Paz supervisará la reconstrucción de Gaza con participación internacional, mientras que el comité palestino se ocupará de restaurar los servicios públicos esenciales. Sin embargo, la participación de Qatar y Turquía en el consejo ejecutivo provoca rechazo israelí, mientras Hamas rechaza la presencia de Benjamin Netanyahu en la junta de paz.
El comité palestino que administrará Gaza
El Comité Nacional para la Administración de Gaza estará presidido por Ali Shaath, exviceministro de la Autoridad Nacional Palestina. Según el analista palestino Mkhaimar Abusada, citado por medios locales, el grupo está compuesto por personalidades gazatíes respetadas, mayoritariamente de la sociedad civil, aunque algunos tienen antecedentes en Al Fatah.
Este comité tendrá responsabilidades sobre áreas como interior, justicia, educación, salud, finanzas y agricultura, según fuentes citadas por The Media Line. La estructura refleja el funcionamiento de un gobierno soberano, lo que genera inquietud en Israel sobre la consolidación de una nueva realidad administrativa sin garantías del desmantelamiento de Hamas.
Sin embargo, Hamas quedará formalmente excluido de este organismo técnico. Los tecnócratas seleccionados recibieron el respaldo de todas las facciones palestinas y de la presidencia palestina, según declaró Abusada, quien además afirmó que el grupo goza de la confianza del movimiento islámico.
Las tensiones por el desarme de Hamas y el Consejo de Paz
El desarme de Hamas representa el punto más conflictivo de la segunda fase del acuerdo de cese el fuego en Gaza. Voceros de las alas militar y política del grupo islámico han difundido versiones contradictorias sobre su disposición a entregar las armas, condición exigida por Israel para continuar con el retiro gradual de sus tropas del territorio palestino.
Además, Hamas condenó enérgicamente la inclusión de Netanyahu en el Consejo de Paz. En un comunicado, el grupo calificó la participación del primer ministro israelí, buscado por la Corte Penal Internacional, como una grave contradicción de los principios de justicia y rendición de cuentas.
Mientras tanto, el líder de la oposición israelí, Yair Lapid, rechazó la participación de Qatar y Turquía en el consejo ejecutivo, argumentando que son socios ideológicos de Hamas. Israel sostiene que este consejo será un órgano decisivo para determinar el futuro de la Franja, según fuentes diplomáticas.
La posición del gobierno israelí
La oficina del primer ministro israelí afirmó que la conformación del gobierno tecnócrata palestino no fue coordinada con Israel. Netanyahu advirtió que Hamas debe ser desarmado y Gaza desmilitarizada, comprometiéndose a lograr estos objetivos por las buenas o por las malas.
No obstante, según The Israel Times, Netanyahu enfrenta una situación complicada. Por un lado, no puede oponerse al plan bajo la presión de Trump, pero reconoce que la segunda etapa incluye actores hostiles en roles clave, lo que podría facilitar la rehabilitación de Hamas en lugar de su desaparición.
En contraste, el principal objetivo israelí continúa siendo eliminar a Hamas. Para lograrlo, Israel debería ceder el control de Gaza a las fuerzas internacionales previstas en el acuerdo, lo que reduciría drásticamente su capacidad para controlar la situación al otro lado de la frontera, alertó el periódico israelí.
El éxito de la segunda fase dependerá de la disposición de ambas partes a cumplir sus compromisos. Mientras Hamas no entregue sus armas, Israel no avanzará en el retiro de tropas, y mientras las fuerzas israelíes permanezcan en el territorio, el grupo islámico sostiene que no renunciará a su armamento, creando un punto muerto que amenaza la viabilidad del acuerdo.
Las próximas semanas serán decisivas para determinar si las partes logran superar sus diferencias o si el acuerdo de cese el fuego en Gaza colapsa. Hasta el momento, las autoridades internacionales no han confirmado plazos específicos para la implementación completa de esta segunda fase ni para la llegada de las fuerzas de paz al enclave palestino.

