El presidente ruso Vladímir Putin aceptó participar en una reunión trilateral con Estados Unidos y Ucrania que se llevará a cabo este viernes en Emiratos Árabes Unidos, según confirmaron fuentes del Kremlin. El encuentro busca abordar cuestiones de seguridad relacionadas con el conflicto que lleva casi cinco años, aunque Moscú dejó en claro que no se comprometerá a un alto el fuego inmediato durante las conversaciones.
La decisión se produjo tras más de tres horas de negociaciones en el Kremlin con emisarios de la Casa Blanca, en un contexto de creciente presión internacional por alcanzar una salida negociada al conflicto. La reunión trilateral representa un nuevo intento de la administración estadounidense por acercar posiciones entre las partes, aunque las expectativas de avances concretos siguen siendo limitadas.
Reunión trilateral sin garantías de cese de hostilidades
El único resultado tangible del diálogo entre Putin y los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner fue la aceptación de la mesa de negociación en Abu Dabi. Sin embargo, no se registraron avances respecto a un cese de hostilidades, y el Kremlin mantuvo sus posiciones históricas sobre las condiciones para cualquier negociación de paz.
Putin confirmó que Rusia enviará una delegación encabezada por el almirante Ígor Kostiukov, pero evitó asumir nuevos compromisos. La postura rusa generó malestar en Kiev, donde el presidente Volodímir Zelenski advirtió que los ataques rusos contra la infraestructura energética dejaron a millones de personas sin luz ni calefacción en pleno invierno.
Según autoridades ucranianas, cientos de miles de habitantes abandonaron Kiev en las últimas semanas debido a las condiciones extremas, con temperaturas cercanas a los cero grados dentro de las viviendas. Desde Moscú, el asesor presidencial Yuri Ushakov sostuvo que Estados Unidos confía en que la reunión trilateral permita avanzar hacia un acuerdo de paz, aunque aclaró que no habrá paz duradera sin resolver la cuestión territorial.
El futuro del Donbás en el centro de las negociaciones
Zelenski señaló que el eje central de la negociación será el futuro del Donbás, donde Ucrania aún controla más de una quinta parte de la región de Donetsk. “Todo gira en torno al territorio”, afirmó el mandatario ucraniano tras su participación en el Foro Económico de Davos, donde se reunió con Donald Trump.
Kiev enviará a Abu Dabi una delegación integrada por Kirilo Budánov, David Arajamia y Rustem Umérov, entre otros funcionarios de alto rango. En paralelo, el Kremlin reiteró que Ucrania debe retirar sus tropas de las cuatro regiones anexadas por Rusia en 2022, condición que Moscú considera indispensable para cualquier alto el fuego.
Adicionalmente, Putin planteó por primera vez la posibilidad de ofrecer reparaciones utilizando activos rusos congelados en Estados Unidos. Propuso destinar mil millones de dólares a una estructura internacional de paz y usar otros 5000 millones para la reconstrucción de territorios ucranianos, aunque solo después de la firma de un acuerdo de paz, según indicó el asesor Ushakov.
Brecha entre las propuestas rusas y la realidad de los activos congelados
La cifra propuesta por Putin queda muy lejos de los más de 234.000 millones de dólares en activos rusos congelados, la mayoría de los cuales se encuentran en Europa y no en Estados Unidos. La propuesta rusa se presenta como un gesto de buena voluntad, pero no resuelve las demandas de compensación por los daños causados durante años de conflicto armado.
En contraste, Ucrania ha insistido en que cualquier negociación debe incluir garantías de seguridad a largo plazo y el respeto a su integridad territorial. Las posiciones entre ambas partes siguen siendo irreconciliables en aspectos fundamentales, lo que genera dudas sobre la efectividad de la reunión trilateral programada para este viernes.
La reunión en Abu Dabi se perfila como un primer paso diplomático, aunque autoridades de ambos países no han confirmado si habrá seguimiento inmediato o nuevas rondas de conversaciones. El resultado del encuentro determinará si existe voluntad real de avanzar hacia una solución negociada o si las diferencias territoriales y de seguridad seguirán obstaculizando cualquier progreso significativo.

