La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, disolvió este viernes el Parlamento en Tokio, una decisión que habilita la realización de elecciones legislativas anticipadas el próximo 8 de febrero. La medida apunta a reforzar su respaldo político en un escenario marcado por la inflación, el aumento del costo de vida y debates sobre el gasto en defensa.
La disolución de la Cámara Baja fue formalizada mediante la lectura de una carta oficial por parte de su presidente, en una sesión en la que los legisladores entonaron el tradicional grito de “banzai”. Takaichi, la primera mujer en gobernar Japón, había adelantado el lunes su intención de adelantar los comicios para buscar el aval ciudadano a sus políticas económicas y de seguridad.
Una jugada estratégica en medio de escándalos políticos
La coalición gobernante, integrada por el Partido Liberal Democrático y el Partido de la Innovación de Japón, cuenta actualmente con una mayoría ajustada en la Cámara Baja. La primera ministra confía en que el alto nivel de apoyo a su gabinete se traduzca en un mandato parlamentario más sólido, pese a que el PLD arrastra bajos índices de aprobación y una serie de escándalos.
Sin embargo, el politólogo Hidehiro Yamamoto, de la Universidad de Tsukuba, advirtió en declaraciones a la AFP que no está claro si el respaldo a Takaichi se trasladará al partido gobernante. El especialista subrayó que la principal preocupación social sigue siendo el encarecimiento del costo de vida.
Elecciones legislativas anticipadas en un contexto económico complejo
La convocatoria de elecciones legislativas anticipadas se produce el mismo día en que se conocieron datos oficiales que muestran una desaceleración de la inflación en diciembre. El índice de precios al consumidor, excluyendo alimentos frescos, fue del 2,4% interanual, impulsado en gran parte por subsidios estatales a la electricidad y el gas.
Aunque el dato estuvo por debajo del 3% registrado en noviembre, aún se mantiene por encima del objetivo del 2% del banco central. El aumento sostenido de los precios fue un factor clave en la caída del ex primer ministro Shigeru Ishiba, a quien Takaichi reemplazó en octubre.
Además, Japón convivió durante años con la deflación, pero en el último tiempo enfrenta un encarecimiento del costo de vida y un yen débil, que elevó el precio de las importaciones. El arroz, alimento básico en los hogares japoneses, se convirtió en símbolo del malestar: su precio más que se duplicó a mediados de 2025 y, aunque se moderó, todavía mostró en diciembre un incremento interanual superior al 34%, según cifras oficiales.
Un presupuesto récord en el centro del debate
Con la promesa de enfrentar este escenario y fortalecer a la cuarta economía más grande del mundo, el gobierno aprobó un presupuesto récord de 122,3 billones de yenes, equivalentes a unos 770.000 millones de dólares. El plan presupuestario está destinado al año fiscal que comienza en abril de 2026 y contempla medidas para contener la inflación y reforzar el gasto en defensa.
No obstante, la oposición sostiene que la disolución del Parlamento podría demorar su tratamiento y aprobación definitiva. En ese contexto, las elecciones legislativas anticipadas del 8 de febrero se perfilan como un momento decisivo para determinar si Takaichi logra consolidar su mandato.
Las próximas semanas determinarán si la popularidad de la primera ministra alcanza para traducirse en votos y asegurar una mayoría más holgada en el Parlamento. El resultado electoral definirá el futuro político de Japón y la capacidad del gobierno para implementar su ambicioso presupuesto.

