Los maquinistas de trenes en España convocaron este miércoles a una huelga de tres días, programada para el 9, 10 y 11 de febrero, en reclamo de mayor seguridad ferroviaria tras dos accidentes registrados en apenas 48 horas. La huelga de maquinistas surge como respuesta a las tragedias de Adamuz y Gelida, que dejaron un saldo de 43 muertos en el primer siniestro y una víctima fatal en el segundo.
El sindicato de maquinistas Semaf informó en un comunicado que los graves accidentes producidos en ambas localidades “suponen un punto de inflexión” para exigir todas las medidas necesarias que garanticen la seguridad de la operación ferroviaria. La medida de fuerza busca presionar a las autoridades españolas para que implementen mejoras urgentes en el sistema de transporte ferroviario del país.
Respuesta del gobierno ante la huelga de maquinistas
El ministro de Transportes español, Óscar Puente, respondió públicamente al llamado a huelga desde el gobierno socialista de Pedro Sánchez. En conferencia de prensa, el funcionario expresó que comprenden el estado de ánimo de los trabajadores ferroviarios, aunque manifestó que no comparten que una huelga general sea la mejor forma de canalizar las inquietudes sobre seguridad ferroviaria.
Además, Puente afirmó su absoluta confianza en el sistema ferroviario español y defendió la infraestructura del país. “No podemos, ni debemos poner en cuestión nuestra red, ni el transporte público de nuestro país. No es perfecto, no es infalible, pero es un gran sistema de transporte”, añadió el ministro.
Los accidentes que motivaron el paro ferroviario
El primer accidente ocurrió en Adamuz y se convirtió en la peor tragedia ferroviaria del país desde 2013, cuando un descarrilamiento cerca de Santiago de Compostela causó la muerte de 80 personas. Apenas dos días después, un nuevo siniestro en Gelida, región de Cataluña, cobró otra vida y generó serias dudas sobre el estado de la red ferroviaria española.
Los expertos continúan investigando las causas de ambos accidentes ferroviarios, aunque las autoridades no han confirmado conclusiones definitivas. La sucesión de tragedias puso en el punto de mira al servicio ferroviario español, que durante años fue considerado un orgullo nacional, y al gobierno de Pedro Sánchez.
El presidente español prometió el lunes “dar con la verdad” sobre el accidente de Adamuz, del cual todavía quedan numerosos interrogantes sin responder. Sin embargo, la confianza en el sistema de transporte ha sido cuestionada tanto por los trabajadores como por sectores de la oposición política.
Críticas de la oposición al gobierno
Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular y principal figura de la oposición, criticó duramente la situación tras el segundo accidente. “Esto es demasiado”, escribió el político conservador en la red social X tras conocerse el siniestro en Gelida.
La red de alta velocidad española fue inaugurada en 1992 y es la segunda más importante del mundo, por detrás de la china, con 4000 kilómetros de vías de este tipo, según datos oficiales. A pesar de esta infraestructura desarrollada, los recientes accidentes han generado interrogantes sobre el mantenimiento y los protocolos de seguridad ferroviaria en el país europeo.
Mientras tanto, los maquinistas mantienen firme su convocatoria a la huelga para principios de febrero, en tanto las investigaciones sobre ambos accidentes continúan y el gobierno no ha anunciado medidas concretas de seguridad que satisfagan las demandas del sector ferroviario.

