Un argentino residente en Groenlandia reveló que los habitantes de la isla se sienten profundamente ofendidos por las amenazas de Donald Trump de anexar el territorio. Facundo Triay, quien vive en Nuuk desde hace dos años junto a otros compatriotas, aseguró que las declaraciones del presidente estadounidense sobre Groenlandia generaron un rechazo generalizado entre la población local.
Según Triay, los groenlandeses buscan independizarse del Reino de Dinamarca desde hace décadas, pero tampoco desean pertenecer a Estados Unidos. El joven argentino destacó que las constantes afirmaciones de Trump sobre su intención de apoderarse del territorio se convirtieron en el tema principal de conversación en un país de apenas 60.000 habitantes.
El sentimiento de ofensa entre los groenlandeses
Los residentes de la isla interpretan las declaraciones de Trump como una falta de respeto. “Ellos se sienten ofendidos con eso de que se quiere comprar la isla porque piensan que los están tomando como cualquier cosa”, afirmó Triay en sus declaraciones. La percepción es que el mandatario estadounidense trata al territorio como un objeto de compra en lugar de reconocer la autodeterminación de su pueblo.
Además, el argentino señaló que la población mantiene una relación compleja con Dinamarca. Según su testimonio, los groenlandeses “odian directamente a Dinamarca” y se sienten discriminados por los daneses. Sin embargo, ante la disyuntiva entre pertenecer a Dinamarca o Estados Unidos, la elección es clara.
Cambio dramático en la percepción sobre Estados Unidos
La estrategia agresiva del presidente Trump provocó un giro radical en la opinión pública groenlandesa. Triay reveló que antes de las amenazas recientes, Groenlandia “era un país muy proamericano” y la idea de formar parte de Estados Unidos no se veía negativamente. La población mostraba simpatía hacia la nación norteamericana y sus valores.
No obstante, la forma en que Trump abordó el tema cambió completamente esta percepción. “La forma en que se hizo todo no les gustó para nada”, explicó el argentino. Las referencias al dinero y el tono imperativo del mandatario estadounidense, tratando a la isla como una posesión que será suya “por las buenas o por las malas”, generaron indignación.
Manifestaciones históricas contra las amenazas de Trump sobre Groenlandia
La tensión alcanzó un punto crítico que motivó una respuesta sin precedentes en la isla. Triay confirmó que los groenlandeses organizaron una marcha masiva en defensa de su autonomía, algo que nunca había ocurrido anteriormente. Esta movilización reflejó el rechazo unánime a las pretensiones estadounidenses sobre el territorio.
Paralelamente, en Copenhague también se realizaron manifestaciones de apoyo a Groenlandia. “Todas las personas salieron a marchar a favor de Groenlandia, nunca había pasado eso acá”, destacó el residente argentino. Esta solidaridad danesa representa un cambio significativo en la relación entre ambos territorios.
Identidad cultural y rechazo a la anexión
El fuerte sentido de identidad constituye un factor clave en la oposición groenlandesa. Según Triay, los habitantes son “muy arraigados a su cultura” y no quieren relacionarse con ningún país que no sea el suyo. La mayoría de la población pertenece a los inuit, pueblos originarios de la región, y el idioma oficial es el inuit.
En redes sociales, la aversión hacia Trump es evidente. El argentino mencionó que circulan videos burlándose de Estados Unidos y sus problemas, como la crisis del fentanilo. Las publicaciones muestran a groenlandeses exhibiendo su bandera y vestimenta típica inuit, reafirmando su identidad propia frente a las amenazas externas.
Presencia militar y respuesta de Dinamarca
Respecto a la situación militar actual, Triay confirmó que Dinamarca aumentó su presencia, aunque de manera limitada. Desde su lugar de trabajo cerca del Comando Ártico, indicó que llegaron aproximadamente 15 o 20 militares nuevos. La presencia militar en la isla históricamente ha sido “casi nula”, con solo oficinas y algunas bases en el norte.
El gobierno estadounidense mantiene instalaciones militares en Groenlandia desde hace décadas. Esta presencia preexistente complica aún más las ambiciones expansionistas de Trump, ya que Estados Unidos ya cuenta con acceso estratégico al territorio sin necesidad de anexión.
Actualmente, las autoridades no han confirmado próximos pasos diplomáticos concretos, aunque la tensión entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia continúa en aumento. El desenlace de esta situación permanece incierto mientras los groenlandeses mantienen firme su aspiración de independencia.
