La relación entre Estados Unidos y la Unión Europea atraviesa una crisis sin precedentes desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca. Las amenazas comerciales, las presiones sobre la OTAN y las intimidaciones para anexar Groenlandia han obligado a la UE a replantear su alianza histórica con Washington y buscar nuevos caminos para reducir su dependencia de Estados Unidos.
Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE se reunieron esta semana en Bruselas para una cumbre extraordinaria destinada a discutir estrategias ante la actitud hostil de Trump. Según un diplomático español que habló bajo condición de anonimato, el presidente estadounidense actúa como “barrabrava”, lo que ha forzado a Europa a considerar si quiere “estar en la mesa o ser parte del menú”.
La crisis de Groenlandia marca un punto de quiebre en la alianza UE-EE.UU.
Las tensiones alcanzaron un punto crítico cuando Trump amenazó directamente a Dinamarca, aliado de la OTAN, con la posible anexión de Groenlandia. Aunque el mandatario estadounidense parece haber moderado sus declaraciones, el daño en las relaciones bilaterales es considerable, según expertos consultados.
Michael Hanna, director del Programa de Estados Unidos del Crisis Group, explicó que “Europa ha estado intentando equilibrar su continua necesidad de Estados Unidos con el creciente antagonismo de la administración Trump”. Además, afirmó que la crisis política en torno a Groenlandia fue fundamentalmente diferente a las tensiones pasadas porque involucró amenazas directas contra un aliado europeo.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, resumió el sentimiento general al afirmar que “Trump debe entender la diferencia entre dominación y liderazgo”. Esta declaración refleja la frustración creciente entre los líderes europeos ante las tácticas coercitivas de Washington.
Europa busca autonomía estratégica y nuevos socios comerciales
La UE ha comenzado a trazar un camino hacia mayor autonomía en materia de defensa y comercio. Según el diplomático español, el bloque europeo vivió durante décadas a la sombra del gasto militar estadounidense, pero ahora está aumentando significativamente su inversión en defensa.
Sin embargo, el proceso hacia una industria de defensa más integrada llevará años y requerirá avances graduales por sectores. “Tenemos que formar una unidad y no seguir siendo una confederación de 27 países”, indicó la fuente diplomática.
En el plano comercial, la UE busca diversificar sus relaciones. Actualmente, el bloque europeo mira hacia China, India y otros mercados para reducir su dependencia de Estados Unidos. “Ya miramos a China. Tenemos que ser más autónomos y pactar con Beijing, con los indios y también con los estadounidenses”, afirmó el diplomático español.
Diplomáticos europeos consultados por el sitio estadounidense Político señalaron que la crisis de Groenlandia creó una nueva coyuntura internacional. Ahora está más claro que nunca que incluso los aliados tradicionales no están a salvo de las estrategias impredecibles de Trump.
Un cambio de paradigma en las relaciones transatlánticas
La corresponsal de Político en Bruselas, Zoya Sheftalovich, resumió la situación con una frase contundente: “Los gobiernos europeos han llegado a una difícil conclusión: ahora los malos son los estadounidenses”. Esta percepción marca un cambio radical en la forma en que Europa ve a su principal aliado histórico.
Un diplomático europeo citado por el mismo medio afirmó que la situación “genera una especie de miedo en la Unión Europea”. Además, explicó que las normas tradicionales, las reglas y las leyes internacionales ya no necesariamente se aplican bajo la administración Trump.
Los próximos meses serán cruciales para definir el futuro de las relaciones transatlánticas. La UE deberá balancear su necesidad de mantener vínculos con Washington mientras desarrolla alternativas estratégicas que garanticen su autonomía política, económica y militar frente a un escenario internacional cada vez más impredecible.
