Crece la controversia en torno al anunciado traslado del sable corvo de San Martín desde el Museo Histórico Nacional hacia el Regimiento de Granaderos a Caballo. La Asociación Argentina de Investigadores en Historia presentó recursos judiciales, mientras políticos opositores y especialistas cuestionan la decisión gubernamental. El gobierno nacional prevé realizar un acto oficial el 7 de febrero en el Campo de Gloria de San Lorenzo, provincia de Santa Fe, aunque la fecha exacta del retiro de la reliquia aún depende de la firma del decreto presidencial.
El Museo Histórico Nacional perdería así la joya de su colección, exhibida actualmente en una cápsula custodiada por granaderos en el Parque Lezama porteño. El arma fue robada en dos ocasiones, en 1963 y 1965, por miembros de la juventud peronista. En su lugar permanecerá una réplica del sable corvo que acompañó al Libertador en las batallas por la independencia.
Los argumentos del gobierno sobre el traslado del sable corvo
Según el gobierno nacional, el traslado apunta a la correcta administración, preservación y seguridad del bien histórico del Estado. Las autoridades sostienen que se trata de “devolverles a los suyos lo que es propio”. Desde la gestión oficial afirman que el destino de la donación original no fijó un lugar específico, sino una finalidad: que el Estado garantice custodia y conservación.
El gobierno argumenta que el Regimiento de Granaderos custodia el sable desde 1967 por decreto y constituye un Monumento Histórico Nacional. Además, destacan que la institución militar fue creada por el propio San Martín. Las autoridades consideran que se ubica el arma en el ámbito institucional históricamente vinculado a su creador y función original.
La oposición de historiadores y especialistas
La Asociación de Investigadores en Historia sostiene que la disposición gubernamental contraviene el decreto presidencial de 1897. Según la AsAIH, aquel decreto aceptó la donación a la Nación Argentina y estableció como destino el Museo Histórico Nacional, institución pública, civil y abierta a la ciudadanía. La entidad argumenta que la decisión desconoce el valor patrimonial, histórico y simbólico de preservar la reliquia en el museo con acceso garantizado al público.
La historiadora Beatriz Bragoni, especialista en San Martín y autora de numerosas obras sobre el Libertador, consideró la decisión “desafortunada” en declaraciones a TN. Según Bragoni, se reedita el uso político de los bienes patrimoniales, cuando el Museo Histórico Nacional es el ámbito más adecuado para que la reliquia pueda ser apreciada y contemplada. La experta advirtió que el traslado representará un retroceso en materia de preservación y custodia de bienes culturales del país.
El legado en disputa del sable de San Martín
Bragoni trazó la genealogía histórica del sable corvo como símbolo de un legado en disputa. San Martín legó el arma a Juan Manuel de Rosas en su testamento de 1844, reconociendo la posición del gobernador frente al avance imperial. Posteriormente, el yerno de Rosas, depositario del bien, fue convencido por Manuelita Rosas para donarlo a la nación argentina, trasladándolo del dominio privado al cultural público.
La reliquia adquirió diferentes significados a lo largo del tiempo, según explicó la historiadora. Adolfo Carranza, director del Museo Histórico Nacional, buscó y localizó reliquias del pasado revolucionario, robusteciendo la colección sanmartiniana con donaciones de la nieta del Libertador. El museo alberga además el mobiliario de la última morada del prócer, donde falleció en la habitación de su hija.
Implicancias simbólicas del traslado de la reliquia histórica
Bragoni advirtió que mudar la joya del Museo Histórico Nacional al Regimiento implica adscribir el legado de San Martín con el sector castrense. La experta recordó los hurtos de 1963 y 1965, tras los cuales el sable quedó en custodia del Regimiento de Granaderos. Según su análisis, esto filia el arma con una cultura y un nacionalismo particular, vinculado al nacionalismo militar promovido durante las presidencias de Perón.
Tanto Bragoni como el periodista Eduardo Lázzari coincidieron en que existe un debate pendiente sobre políticas de conservación de bienes patrimoniales. Estas políticas deberían preservar las reliquias históricas de lecturas políticas de turno y cambios de época. “La manipulación de los objetos es un riesgo, y el máximo riesgo es su pérdida y deterioro”, señaló la historiadora.
Según Bragoni, a raíz de las controversias históricas, el sable corvo ha quedado con una carga simbólica enorme. La especialista indicó que quien toca la reliquia busca algo y adquiere un significado frente a esa carga política y cultural acumulada a lo largo de décadas.
El cronograma exacto del traslado depende de la firma del decreto presidencial, mientras continúan las presentaciones judiciales y el debate público sobre el destino del patrimonio histórico nacional.

