La billetera de cuero de Jean Iribarne regresó a su familia más de 80 años después de que los nazis se la confiscaran en un campo de concentración. En marzo de este año, los Arolsen Archives, una organización alemana dedicada a la restitución de objetos a víctimas del Holocausto, entregaron la pertenencia a su hija Sagaspe, de 80 años, en una emotiva ceremonia en el pequeño pueblo francés de Camou-Cihigue. La entrega incluyó una foto de la madre de Sagaspe, un recibo y un sello postal que habían permanecido guardados durante décadas.
Iribarne vivía en este pueblo de apenas 100 habitantes y se dedicaba a la cría de ovejas antes de su detención por la Gestapo. Según los registros, su arresto marcó el inicio de un recorrido mortal por diversos campos de concentración que culminaría con su muerte en Hannover-Stöcken, semanas antes de la liberación.
La restitución de objetos del Holocausto cobra nuevo significado
Durante gran parte de su vida, Sagaspe conoció muy poco sobre su padre. Todo cambió cuando recibió la llamada de un voluntario que había localizado la billetera entre los archivos sin identificar de la organización. La directora Floriane Azoulay viajó personalmente desde Alemania para realizar la entrega, un momento que fue documentado por primera vez por Le Monde.
Al recibir la billetera, Sagaspe se la llevó al rostro y rompió en llanto. “Para mi madre, fue como conocer a su padre”, relató su hija Marie Ange Sagaspe tras el emotivo reencuentro con este fragmento de historia familiar.
Objetos cotidianos con valor incalculable
Los debates sobre la restitución de bienes saqueados por los nazis suelen enfocarse en obras de arte de gran valor económico. Sin embargo, para los descendientes de las víctimas del Holocausto, los objetos más simples pueden tener un peso emocional imposible de medir. Recuperarlos significa reconstruir historias familiares que el régimen nazi intentó borrar sistemáticamente.
Agnes Peresztegi, abogada internacional especializada en restituciones, explicó la importancia de estos objetos cotidianos. “La silla en la que se sentaban, los libros que tenían, el candelabro que encendían: ahí es donde transmitimos la historia que intentaron borrar durante el Holocausto”, afirmó la especialista.
Otros casos de restitución de objetos del Holocausto
En algunos casos, estos reencuentros son posibles gracias a la voluntad de instituciones y desconocidos. Stephen Mautner vivió una experiencia similar en 2016 cuando el Museo Austríaco de la Vida y el Arte Popular en Viena lo contactó. La llamada “colección Mautner”, que incluía partituras originales y diseños de vestidos tradicionales alpinos, había sido localizada en los depósitos del museo.
Claudia Spring, historiadora y especialista en procedencias del museo, dirigió la investigación durante dos años. Tras presentar su informe ante la Comisión de Investigación de Procedencia de Austria, el resultado fue contundente. “Quedó absolutamente claro que estos objetos fueron incautados, que no eran legales en el museo y que debían ser restituidos”, señaló Spring.
Sin embargo, Mautner y su primo tomaron una decisión inesperada tras visitar el museo: donar la colección a la institución. Hoy una placa acompaña los objetos narrando toda la historia, desde el robo hasta el hallazgo y el legado final.
Búsquedas que continúan sin resolverse
No todas las familias corren la misma suerte en la recuperación de pertenencias. La familia Glattstein cree haber localizado su shofar familiar en Edelény, Hungría, donde vivían antes de la deportación. Sharon Glattstein Levine dijo a investigadores de la Organización Mundial de Restitución Judía que reconoció el cuerno de carnero en una biblioteca local durante una visita en 2014.
La familia envió una carta a un funcionario municipal en mayo para gestionar el traslado del objeto al Museo y Archivo Judío Húngaro. El objetivo era que Erika Jacoby, prima de Levine de 97 años y sobreviviente de Auschwitz, pudiera volver a verlo. Hasta ahora no han recibido respuesta a su solicitud.
“No es solo un objeto. Es parte de la historia y del patrimonio de mi familia”, expresó Levine. Jacoby recuerda haber celebrado las Altas Fiestas judías con ese shofar en su infancia. “Una de mis penas más grandes es que se robaron todo”, lamentó la sobreviviente.
Los desafíos de rastrear pertenencias confiscadas
Willi Korte, abogado especializado en restituciones, explicó que los obstáculos son numerosos. Los procesos legales resultan costosos y rastrear objetos cotidianos sin documentación adecuada se vuelve extremadamente difícil. “Identificar estos objetos es más la excepción que la regla”, advirtió el especialista.
Los Arolsen Archives, conocidos durante décadas como Servicio Internacional de Localización, se enfocan específicamente en pertenencias confiscadas a prisioneros. Según Azoulay, la organización ha devuelto alrededor de mil objetos personales en los últimos años. La cartera de Iribarne estaba guardada en un sobre sin identificación con una única pista: el nombre Camou-Cihigue en el reverso de la foto.
Un voluntario llamó al ayuntamiento del pueblo y envió la imagen para buscar algún reconocimiento. El resultado fue sorprendente: la mujer de la foto era la tía abuela del propio alcalde, lo que permitió localizar rápidamente a la familia.
Desde la entrega, Sagaspe lleva la billetera siempre consigo y emprendió un viaje con su hija siguiendo el recorrido de Iribarne por Francia y Alemania. “Nuestra mayor victoria fue devolver esa cartera al lugar de donde se la quitaron cuando aún estaba vivo. Lo trajimos de vuelta como un hombre libre”, concluyó Marie Ange Sagaspe.

