La película Sirât del director español Oliver Laxe ha captado la atención internacional desde su premiación en el Festival de Cannes y su selección como representante de España para los premios Oscar. El film narra la historia de Luis, interpretado por Sergi López, un hombre que recorre el norte de África junto a su hijo en busca de su hija desaparecida, adentrándose en el mundo de las raves clandestinas del desierto.
Según las fuentes, la joven fue vista por última vez en una de estas fiestas nómades de música electrónica. La búsqueda lleva al protagonista y su pequeño hijo Esteban a internarse en este universo contracultural, portando un manojo de fotografías de la chica desaparecida.
El universo de las raves en el cine de autor
La película Sirât destaca por su excepcional trabajo de fotografía y sonido que captura la esencia de las raves, encuentros masivos de música electrónica que surgieron en los años ochenta. Estas fiestas se desarrollan en lugares abandonados o zonas rurales alejadas del sistema convencional.
Según el ensayista británico Simon Reynolds en su libro sobre cultura rave, este fenómeno representa “un comportamiento de tipo ritual”. Para sus participantes funciona como una religión, mientras que desde fuera puede parecer “un culto siniestro”.
Reconocimiento en festivales internacionales
La producción de Oliver Laxe obtuvo el Premio del Jurado en el último Festival de Cannes, consolidándose como uno de los trabajos cinematográficos más importantes del año. Posteriormente, España eligió a Sirât como su candidata oficial para competir en los premios Oscar.
El director manifestó a la revista Vogue que buscó autenticidad por encima de actores profesionales. “Hemos querido ser fieles a esa cultura”, explicó Laxe, destacando que tras el estreno en Cannes la prensa francesa rehabilitó la imagen de los ravers.
Elenco auténtico de la cultura rave
El casting de la película Sirât incluyó verdaderos participantes del movimiento rave para lograr mayor verosimilitud. Stefania Gadda, una italiana de cincuenta años, fue encontrada en Órgiva, el mayor asentamiento hippie de España cerca de Granada, donde vive sin luz ni agua potable.
Además, Jade Oukid, con veinte años de experiencia como raver, forma parte del elenco principal. Según los reportes, ella ha vivido en camiones y bosques, organizando raves y shows artísticos antes de conocer al director.
Una road movie visualmente impactante
Como película de viaje, Sirât aprovecha los paisajes desérticos del norte de África y sus personajes marginales. Las referencias a Mad Max resultan evidentes en los camiones destartalados que transportan a la comunidad nómade de fiesta en fiesta.
Sin embargo, la película también ha generado controversia. El New York Times la calificó como “la menos describible de las películas del año. Y la más terrible”, mientras que algunos espectadores abandonaron las salas de cine por decisiones argumentales polémicas.
Mensaje sobre la intolerancia
Más allá de su impacto visual, Sirât funciona como un alegato cinematográfico comparable a Easy Rider. La película de Oliver Laxe reflexiona sobre la imposibilidad de vivir de manera diferente en un mundo marcado por el odio y la violencia.
El director rescata valores del movimiento rave como el feminismo, la ecología, el antimilitarismo y la camaradería. “Si estoy en una rave veo que está todo mezclado, no hay tensiones, pero sí camaradería”, afirmó Laxe a los medios especializados.
Se espera que Sirât continúe su recorrido por festivales internacionales y salas de cine de autor, mientras aguarda la definición de su participación en la temporada de premios. La Academia de Hollywood anunciará en los próximos meses si la película logra ingresar a la lista final de nominadas al Oscar a mejor película internacional.
