El Viejo Hotel Ostende, ubicado en la costa atlántica argentina, se consolida como un referente del turismo cultural bajo la gestión de Roxana “Roxy” Salpeter, licenciada en Turismo por la Universidad del Salvador. Este emblemático establecimiento combina historia, arte y literatura en una experiencia única que trasciende el típico descanso de playa.
Salpeter, propietaria y gerente del hotel, ha logrado desarrollar políticas públicas en torno al turismo de manera sofisticada, convirtiendo el centenario edificio en un espacio donde convergen la cultura y el patrimonio histórico argentino.
Historia y legado del Viejo Hotel Ostende
Según relatos históricos, el hotel enfrentó desafíos desde sus inicios. Hacia 1913, don Carlos Gesell contaba que debía accederse al primer piso mediante tablones porque la planta baja estaba cubierta de arena, situación que los huéspedes transformaron en diversión al entrar y salir por las ventanas.
El establecimiento ha sido desde siempre un secreto para iniciados. Antoine de Saint Exupéry pasó dos veranos consecutivos en el lugar, donde comenzó a concebir su novela infantil “El principito”, una de las obras más vendidas del planeta. Actualmente, la habitación que ocupó el escritor francés puede visitarse en el primer piso.
Además, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo veraneaban en el hotel, que inspiró la novela policial “Los que aman, odian”, escrita por ambos autores. Esta conexión literaria refuerza la identidad cultural del establecimiento costero.
Turismo cultural como eje de la propuesta
Roxana Salpeter ha cultivado la herencia que se acumula en los cristales, jardines y finos detalles de la construcción histórica. La gerente mantiene vivos estos antecedentes con actividades culturales de todo tipo que atraen a visitantes interesados en experiencias enriquecedoras.
El hotel ofrece muestras de arte en su galería, charlas de escritores, un club de lecturas, tiendas de libros, podcasts y visitas guiadas. En esta temporada se presenta la obra de teatro “Yo, Encarnación Ezcurra”, de Cristina Escofet, ampliando la oferta artística del espacio.
Adicionalmente, el establecimiento cuenta con su propia librería llamada “Te llamaré Viernes” y una sala de cine. Estas propuestas transforman el concepto tradicional de hospedaje en la costa atlántica argentina, ofreciendo una alternativa cultural distintiva.
Un modelo de gestión patrimonial
Todo lo que rodea al Viejo Hotel Ostende, hasta el último detalle, refleja buen gusto y exquisito diseño. Salpeter se hace cargo de su privilegio al manejar un lugar que perteneció a Martín de Álzaga y que heredó su esposa, Felicitas Guerrero, figuras destacadas de la historia argentina.
La propietaria celebra la cultura con hechos, ofreciendo una idea diferente de lo que puede llegar a ser un lugar de descanso. Su enfoque combina la preservación del patrimonio arquitectónico con una programación cultural activa y diversa.
En contraste con otros establecimientos turísticos de la costa, este hotel ha logrado convertir un encuentro con el mar en una experiencia artística, literaria, histórica y mundana. La propuesta atrae tanto a turistas nacionales como internacionales interesados en el turismo cultural.
Según afirma Salpeter, todavía queda mucho por hacer en términos de desarrollo cultural y turístico del establecimiento. Se espera que continúe expandiendo su oferta de actividades, consolidando al Viejo Hotel Ostende como un polo cultural de referencia en la costa bonaerense.
